los argentinos Horacio García Blanco o José María Muñoz, a los colombianos Mike Forero o Carlos Antonio Vélez, a los chilenos Renato González (más conocido como Mister Huifa) o Antonino Vera. Y si algún peruano destacaba en el exterior, de inmediato lo contactábamos por teléfono para que ese mismo día contara a los oyentes el gol que había hecho o el título que había ganado fuera de nuestro país. Si hasta recuerdo que a Roberto Challe lo ubicamos en las playas de Río de Janeiro, en plena luna de miel, y Pocho lo entrevistó en vivo para preguntarle cómo le iba en sus primeros días de casado. —¡Pocho, me has sacado de la cama! —protestó riéndose Challe. Con Ovación se hicieron también innumerables transmisiones desde el extranjero, aplicando al pie de la letra el eslogan aquel de «donde se hace deporte, ahí está Ovación». Como he dicho, no solo se seguían competencias de fútbol, también de básquet, vóley, boxeo, automovilismo, natación, hípica. Cuando el Cholo Sotil debutó en Barcelona, allí estuvo Lolo Salazar para hacer la transmisión; cuando el Nene Cubillas debutó en el Porto de Portugal, ahí estuvo Arturo Hernando como enviado especial. Era una gran responsabilidad viajar al extranjero por Ovación, pues íbamos con el equipo de transmisión, el teléfono, una maraña de cables, pero sin técnico. Uno mismo tenía que llegar temprano al estadio para instalarse en la cabina, conectar cables, probar la línea; y como entonces las comunicaciones no estaban tan desarrolladas, siempre surgía algún problema que debías resolver en el momento. Claro, podía haber técnicos en cada país que te ayudaran, pero anda a explicarle a un japonés que marque el número de los estudios de Radio El Sol para arrancar una transmisión desde Tokio, ¡mejor lo hacías tú mismo! Pocho hizo que Ovación estuviera siempre presente en los mundiales de fútbol y los Juegos Olímpicos. Él mismo es uno de los periodistas con mayor presencia en mundiales de toda América, pues estuvo en todos los que se disputaron desde Brasil 1950 hasta México 1986. Pocho se volvía loco con los adelantos en comunicaciones que te ofrecía la tecnología. Siempre que salía al extranjero buscaba pequeños aparatos inalámbricos, transmisores de mayor alcance, elementos que le permitieran mejorar la calidad de las trasmisiones en beneficio de los oyentes. Una de las comunicaciones más espectaculares que logró fue la que hizo en pleno vuelo de APSA, desde el avión que traía de Buenos Aires a la selección que había conquistado la clasificación al Mundial de México 1970. Pocho 395
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