Ese gol existe 2da edición

Cubillas, La Paz (3636 m), Puno (3900 m), y especialmente Cerro de Pasco (4340 m), son ambientes «brutales» para adaptarse, salvo que se haya realizado entrenamientos de aclimatación significativos. El cuerpo simplemente no recibe suficiente oxígeno y los jugadores pueden desarrollar una taquicardia (latidos rápidos) después de correr tan solo algunos minutos, lo que puede resultar atemorizante para los que no están mentalmente preparados. Por ello, desempeñarse a altitudes superiores a los 3000 m es la prueba suprema de condición física y mental que atraviesan los jugadores, y solamente hay dos formas de prepararse adecuadamente para una contingencia de este tipo: (1) llegar al lugar del partido la mañana del partido, o (2) tener de 2 a 3 semanas de aclimatación y prácticas a gran altitud. Los equipos que viajan a las sedes de gran altitud (sobre los 2600 m) idealmente deberían programar un período de aclimatación. Esta opción es la más deseable, pero, dado el calendario de juegos, la de mayor dificultad logística. En áreas que presentan contaminación atmosférica —como Ciudad de México—, es aconsejable que los jugadores entrenen en altura en una zona libre de contaminación, ya que no existe un régimen de «aclimatación» a la contaminación ambiental. La mayoría de los equipos no tiene tiempo para aclimatarse totalmente y llegan al lugar del partido el mismo día. Así, los jugadores tienen solo algunas horas para adaptarse a la altitud antes de la hora del partido. Ya que resulta imposible lograr una adaptación física completa, los jugadores deben estar preparados mentalmente para jugar en un ambiente con poco oxígeno —algunos equipos contratan un psicólogo para ayudar a sus jugadores a enfrentar diversas situaciones, incluyendo la de las altitudes extremas—. Existen dos razones por las cuales no es recomendable que los equipos lleguen la noche anterior al partido: (1) el «mal de altura» puede empeorar al día siguiente (el día del juego), y (2) los jugadores pueden dormir mal, lo que tendría un efecto negativo al momento del partido. No obstante, siempre existe un pequeño riesgo de que un jugador bien preparado no se sienta bien debido al mal de altura. Esto es impredecible y es probable que tenga que ver con la psicología del jugador. Inclusive algunos jugadores del Cienciano sentían el mal de altura cuando regresaban al Cusco después de un mes de vacaciones a nivel del mar, y necesitaban varias semanas para volver a aclimatarse satisfactoriamente. 351

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