Pero después de las victorias del Cienciano en la Copa Sudamericana y la Recopa 2003, se creó un debate con respecto a la posibilidad de utilizar el Cusco como futura sede de los torneos clasificatorios del Perú para la Copa Mundial. Sin embargo, durante la Copa América Perú 2004 el único encuentro que se autorizó a jugar en el Cusco fue el partido por el tercer puesto (Uruguay ganó a Colombia 2-1). Por otro lado, durante el Campeonato Mundial FIFA Sub-17, Perú 2005, no se utilizaron sedes por sobre los 150 m de altitud. Tampoco se utilizaron sedes de gran altitud (Arequipa, Cusco) para el campeonato clasificatorio de la Copa Mundial FIFA 2006, y el Perú no logró clasificar para las finales de Alemania. Debemos notar que a mayor altitud la presión atmosférica decrece, por ello hay menos gas atmosférico para respirar —el aire es más «ralo»—, lo que incluye al gas más importante: el oxígeno. Como todos los gases atmosféricos decrecen proporcionalmente con la creciente altitud, el oxígeno aún representa el 21% del aire disponible —solo que hay menos aire y, por ende, menos oxígeno—. Asimismo, a nivel del mar la presión atmosférica es de 760 bar (bar = mm de Mercurio), mientras que en La Paz llega a tan solo 497 bar; es decir, la presión atmosférica decrece un 34,6%197. En comparación con ambientes de litoral costero, en el Cusco se dispone de dos tercios de oxígeno, y en Cerro de Pasco solamente del 60%. Como consecuencia de esta diferencia ambiental, algunas personas empiezan a hiperventilar ni bien descienden del avión en ciudades de gran altitud. ¡No es de sorprender, entonces, que los equipos teman jugar a altitudes tan extremas! ¿Cómo afecta todo esto a los jugadores? La respuesta simple es que les afecta de diverso modo, dependiendo de sus atributos físicos y mentales y de su preparación. Por ejemplo, Teófilo «Nene» Cubillas ha jugado en locaciones sobre los 3000 m en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera deportiva, y para él la altitud es el gran «empatador» físico (lo que significa que uno debe llegar a estas alturas en muy buenas condiciones físicas para competir satisfactoriamente). Aun así, hasta una determinada altitud «la diferencia es mayormente mental», y la actitud que el jugador tenga frente a la altitud será un factor crítico para su desempeño. Cubillas mencionó también que nunca tuvo problemas en Huancayo o inclusive en el Cusco —para jugar a esta altitud podía prepararse mental y físicamente volando a alturas andinas la misma mañana del día del partido—. Pero inclusive Cubillas, un jugador estrella acostumbrado a adaptarse a la altitud, tenía limitaciones para adaptarse y vencer físicamente. Según 350
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