Los clubes de fútbol dependen de su público local, y la experiencia geográfico-climática contribuye en gran medida a definir mejor la «ventaja» del equipo local. Si un equipo entrena rutinariamente a gran altitud, tendrá con toda seguridad una mayor ventaja física y mental al jugar en su propio campo debido a la aclimatación física y la preparación psicológica; de ahí que mantener un buen desempeño atlético sea el mayor reto físico y emocional para los equipos visitantes cuando juegan a grandes altitudes. Si bien el fútbol es considerado como el juego en equipo de mayor demanda física, correr noventa minutos a gran altitud en un partido de fútbol es mucho pedir de un jugador «estándar»196. Así, cuando en el Perú los grandes equipos limeños visitan a los equipos serranos, se encuentran en gran desventaja y frecuentemente tienen suerte si salen airosos con un empate. En el ámbito internacional, el mejor ejemplo de ventaja (o preparación) a gran altitud fue el partido clasificatorio para la Copa Mundial 1993 jugado en La Paz entre Brasil y Bolivia, y en el que la selección brasileña perdió 2-0. Hasta este juego, el scratch ostentaba el sorprendente récord de nunca haber perdido un partido clasificatorio para una Copa Mundial desde que se inició esta competencia en 1930. Otro ejemplo muy ilustrativo de la ventaja que le da la altitud al equipo local, es la experiencia de la selección mexicana que se mantuvo imbatible durante 20 años jugando en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, hasta que perdió ante Costa Rica en el clasificatorio de la Copa Mundial 2001 —en este caso, además de la altitud de 2240 m, los equipos visitantes deben competir bajo la contaminación atmosférica de la Ciudad de México, la que puede provocar crisis de asma—. Las selecciones nacionales tienen el derecho a jugar sus partidos clasificatorios para la Copa Mundial en sus ciudades capitales. Bolivia utilizó la altitud de La Paz, así como Ecuador la locación de Quito (2811 m), durante los clasificatorios para las Copas Mundiales 2002 y 2006. Ya en anteriores ocasiones el Ecuador había jugado algunos partidos internacionales sin mucho éxito en la ciudad costera de Guayaquil, que se encuentra a nivel del mar. Bogotá, la capital colombiana, es otro caso que merece mención pues se halla a 2556 m de altitud. La capital del Perú, Lima, está casi al nivel del mar (a solo 130 m de altitud), así que los peruanos no han podido explotar aún la experiencia de sus equipos de altitud para jugar como locales en partidos internacionales. 349
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