percusión que marcaba con ritmos afroperuanos las canciones de aliento de la tribuna. Durante sus primeros años, el poder de la barra fue controlado por este grupo de fundadores, pero pronto llegaron otros barristas de extracción más popular que exigían «cambios» que estuvieran más de acorde con las transformaciones habidas por las migraciones y la urbanización acelerada de Lima. Este desafío a la tradición no fue tolerado, los críticos eran golpeados y expulsados de la tribuna, pero poco a poco se fueron incrementando el número de cuestionadores. Se pedía que la barra fuera conducida por una directiva «democráticamente» elegida, que representara a todos los grupos y no solo a los fundadores o sus herederos por ellos designados. También se pedía reemplazar las viejas canciones de influencia afroperuana por nuevos cánticos más frontales y agresivos contra los hinchas de Universitario, quienes estaban ampliando su influencia en los barrios populares, un terreno considerado ajeno al origen de este club rival. El primer éxito de los «innovadores», que cuestionaron y se enfrentaron a la «tradicional mística» aliancista, fue cambiar el nombre de la barra de Asociación Barra Aliancista a Comando Sur y reconocer la existencia de grupos de hinchas de base territorial que también querían ser incluidos. Los antecedentes de Comando Sur se encuentran en un grupo de jóvenes de un distrito de clase media que se hacían llamar Los de Surco. Estos, siguiendo el ejemplo de una barra italiana del Milán A. C. denominada Comando Tigre, empezaron a desarrollar realizar acciones de amedrentamiento contra barristas rivales. Poco a poco este nombre y estilo beligerante fue ganando prestigio y se impuso en la tribuna. Muy rápido jóvenes de todos los sectores sociales se identificaron con la emoción de confrontar violentamente a los barristas de los equipos rivales para robarles sus banderas y luego mostrarlas como trofeos de guerra. De un momento a otro la barra fue conocida como el Comando Sur, lo que fue plasmado en la bandera principal que se colocaba al centro de la tribuna, junto al bombo, desplazando la bandera de los fundadores que decía Asociación Barra Aliancista. Esto sucedería en 1986. Los años noventa trajeron grandes transformaciones en la tribuna sur. La barra del Alianza Lima se convirtió en un fuerte polo de atracción para cientos de jóvenes que eran miembros de «pandillas» barriales. Estos jóvenes hicieron suyos los símbolos y estilos propuestos por Comando Sur transformando sus pandillas en barras locales que llevaban el nombre de 338
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