sus barrios. El fútbol y el aliento al club pasó a convertirse en el elemento organizador y de sentido de la vida de estos jóvenes. Esta constituye la diferencia entre una pandilla y una barra local: el fútbol les da una causa, una identidad, un sentido, pero también les señala quiénes son los rivales a confrontar. Así las acciones de pequeño grupo tipo «comando», se convirtieron en caminatas callejeras en las que cientos de jóvenes armados de piedras y palos recorrían la ciudad en búsqueda de los hinchas de otros clubes, en especial de Universitario, para incursionar en sus barrios para destruir sus emblemas, robarles sus banderolas, golpearlos y cometer toda clase de tropelías en contra de la propiedad privada y pública. Una acción particularmente significativa ocurrió el 3 de agosto de 1988, cuando luego de un clásico, la barra de Alianza ofuscada por las expulsiones y los desaciertos del árbitro, atacó, saqueó y destruyó parcialmente las instalaciones del antiguo estadio de Universitario, en el Cercado de Lima. Son los peores años del conflicto armado interno provocado por Sendero Luminoso y el MRTA, con su secuela de atentados, coches bombas, enfrentamientos armados y represión militar. La barra acentúa su radicalidad en el enfrentamiento con el rival deportivo pero también eran constantes sus reclamos por el incremento del costo de vida y fuertes críticas contra los peores años del primer gobierno de Alan García (1985-1990). En 1997 los grupos de jóvenes y adolescentes de los distintos barrios de los conos de Lima, dieron una especie de «golpe de Estado» en Comando Sur, arrebatando por la fuerza el poder a los adultos y jóvenes herederos del grupo fundador. Hoy en día, el 2015, Comando Sur está en manos de un grupo de líderes con fuertes vínculos con las barras locales que son una suerte de tropa en los enfrentamientos con las barras rivales y rivales internos. Si bien se reconoce que alguien de La Victoria como barrio debe dirigir la barra, el poder es ahora más descentralizado con representantes de las distintas Limas que forman la capital. Hay un tejido social en cada una de ellas con mayores o menores niveles de organización e incluso fomentando charlas y programas sociales en sus barrios. Al mismo tiempo, la barra es un factor de presión en las disputas internas entre los socios del club, convirtiéndose en un actor significativo en toda negociación. La barra, además, contribuye al espectáculo deportivo con canciones, coreografías, utilizando juegos de luces y humos de colores, con lo que el aliento se convierte en una mercancía que los canales de televisión y las empresas de marketing consumen y alientan. 339
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