discurso bélico las interacciones sociales. Todo esto paralelo al desarrollo de la alta competencia y el negocio fútbol en la esfera internacional. En ese nuevo contexto, las identidades futbolísticas si bien preservan algunos aspectos de las identidades primigenias, ahora incorporan elementos emocionales y simbólicos más generales que les permiten apelar a todos los grupos sociales. De una identidad primigenia que apela a obreros negros, artesanos mestizos o italianos pobres, y al barrio como familia, ampliada los hinchas de Alianza Lima pasan a identificarse con la «intimidad» del grupo y el «corazón» para ganar. En esta conversión hacia contenidos más emocionales tiene un papel central la pérdida completa del equipo de fútbol en 1987, en un accidente aéreo, que produce discursos y rituales de tragedia y renacimiento, de pérdida y recuperación, que ha cohesionado y vuelto incluso más militante la devoción de los aficionados por este club. De otro lado, con Universitario ocurre algo similar. Identificado inicialmente con los estudiantes y profesionales blancos y decentes de clase alta y media, pasa a representar la «fuerza» y la «garra» de los migrantes, informales y emergentes que se hacen un sitio en la ciudad a codazos e incluso con un ímpetu violento e infractor. Pero no hay que perder de vista que en esta transformación las formas de identidad sintácticas (lo que no quiero ser) adquieren mayor relevancia que en el pasado. En efecto, la rivalidad no es solo autoafirmación sino también el rechazo visceral a los significados y colores que identifican al rival. De esta manera, los amigos y enemigos no se diferencian por su condición económica o color de la piel, ni por la militancia partidaria o religiosa, sino por la aceptación o rechazo de los significados que encarna cada una de estas identidades revisadas. Los esfuerzos de los hinchas por superar los anclajes iniciales de clase y raza, dieron lugar a fuertes luchas o rupturas generacionales al interior de estas comunidades, formándose bandos antagónicos e irreconciliables, donde unos decían defender la manera tradicional o histórica de hacer las cosas frente a los que proponían «cambios radicales». En este contexto, estas identidades reformuladas cruzan transversalmente todas las clases, grupos, e instituciones, reclutando hinchas y seguidores, convirtiéndose en uno de los mecanismos más importantes de diferenciación y articulación en el Perú de hoy. Las barras organizadas expresan este proceso, sobre todo en sus aspectos más contenciosos. 336
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