afroperuana se habían incorporado a la cultura nacional entre 1930 y 1970, y si los años 20 se caracterizaron por la (re)apropiación del fútbol por el Estado oligárquico para afirmar su posición, en los años 1970 se volvió la mirada al mismo período como un tiempo que marcó los comienzos de una nueva identidad nacional. El Perú ha experimentado profundos cambios desde comienzos del siglo XX, y de ser un país que tenía una oligarquía blanca eurófila, que gozaba de una hegemonía política, económica y cultural, se ha convertido en una nación más representativa en la que se acepta cada vez más la naturaleza heterogénea de la práctica y la producción culturales. El fútbol ha experimentado cambios que son parecidos de muchas maneras, pasando de sus orígenes entre la comunidad europea expatriada para más tarde ser un deporte que se caracterizó por la excelencia primero de jugadores afroperuanos, como Villanueva, Montellanos o Cubillas, y luego por mestizos, como Sotil, Roberto Palacios o Nolberto Solano. Los intentos del presidente Leguía de encauzar la afición por el fútbol hacia su régimen constituyeron la primera manipulación política de este deporte por un gobierno, y coincidieron con una época en la que se dio valor nacional a la cultura afroperuana como elemento constituyente de la cultura criolla imperante, época descrita por Muñoz Cabrejo como «un momento de cambio en la ubicación y pertenencia de lo criollo desde la élite hacia el pueblo. [...] A la larga, [...] la hegemonía la obtendrían los grupos identificados con lo criollo, ya que fueron los rasgos de esta cultura los que se convirtieron en símbolos de la cultura nacional» (2001, p. 237). Al mismo tiempo, el fútbol (y, en términos más amplios, la práctica del deporte) entró en juego no solo como elemento de la cultura criolla sino también como elemento importante en el debate sobre la formación del carácter nacional como respuesta a la crisis de finales del siglo XIX, ya que lograba unir nociones de fuerza física, orden y modernidad. Si bien el debate de comienzos del siglo XX dio como resultado el mestizaje de los años 40-50, desde la perspectiva de los años 70 y 80, las décadas de los 20 y 30 se evalúan como la época en la que se formó un estilo nacional, y el fútbol así hizo una contribución importante a una sensación de orgullo nacional y a un cambio en visiones las «oficiales» de la identidad cultural del país. Una segunda etapa de intervención gubernamental en este deporte, esta vez en los 70, junto con la rápida expansión de los medios masivos como resultado de innovaciones técnicas, se sirvió del fútbol para promover, quizá por primera vez, una 326
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