Ese gol existe 2da edición

otro elemento que jugó un papel importante en la creación de la comunidad imaginada de Anderson, puesto que unió a todas las regiones del país bajo una sola práctica cultural y con un propósito común: subir de categoría. Sin embargo, esta comunidad fue doblemente imaginada, ya que el ganador de la Copa Perú en sus primeros cinco años fue un equipo de la costa, sede de poder desde la época colonial, y cada año el equipo que perdía la categoría en el Campeonato Descentralizado (muchas veces de provincias) era remplazado con el campeón de la segunda división limeña. Como en otros campos, la aparente descentralización del fútbol enmascaraba esfuerzos por mantener las relaciones de poder tradicionales. Dentro de este contexto de relaciones de poder, dos eventos futbolísticos recientes nos permiten reflexionar sobre la posibilidad de que la sierra haya logrado cambiar los términos de su relación con la costa. La victoria del Cienciano en la Copa Sudamericana de 2003 fue celebrada a lo largo del país como un triunfo nacional, y coincidió con historias periodísticas que proclamaban el poder de la maca en la dieta de los jugadores del Cienciano, y con la participación del primer jugador quechua-hablante en la selección (Ccahuantico). Sin embargo, el centrocampista era una excepción en el Cienciano, donde la gran mayoría de los jugadores procedían de clubes de Lima (por ejemplo, Ibáñez, Bazalar, Maldonado y Carty) o del extranjero (el paraguayo Lugo, o —en el 2002— los mexicanos Hernández y Olvera). En los años de la crisis de las visiones hegemónicas a nivel nacional, lo que parece producirse más bien es una serie de relaciones más fluidas entre costa y sierra, según las cuales el Cusco puede entrar en el imaginario nacional como símbolo de éxito, un papel que asume plenamente por primera vez quizás desde el siglo XVI. El otro gran evento al cual nos referimos, esta vez del 2004, fue la Copa América que ganó Brasil. Con respecto a la organización del torneo, las doce selecciones jugaron en tres grupos, para pasar luego a una fase eliminatoria que comenzaba con cuartos de final. Los partidos se jugaron en siete ciudades, donde varios estadios gozaron de ampliaciones para poder satisfacer los requisitos de los organizadores, pero el reparto de los grupos y partidos revela la pervivencia de las desigualdades tradicionales: el único estadio propiamente serrano fue el Garcilaso de la Vega de Cusco, donde se jugó el partido para el tercer puesto. Todos los demás partidos se jugaron en ciudades costeñas (se incluye aquí a Arequipa, junto con Chiclayo, Trujillo, Piura y Tacna), con los partidos principales en Lima, donde el Estadio Nacional fue el escenario del partido de apertura, las dos 323

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