culturales de la población «chola». En una suerte de visión alegórica, la actuación protagónica del Supercholo en el campeonato intergaláctico siempre aseguraba la victoria para la selección terrestre, pre-configurando acaso la participación de Sotil y Chumpitaz en la selección de los 70. La tira cómica se ha usado no solo para celebrar el valor del fútbol y de lo cholo, sino también para cuestionar la manipulación que el régimen militar hizo del rey de los deportes durante los años 70: en uno de los episodios más memorables de «Pobre Diablo» de Juan Acevedo (alias El Cuy), el protagonista huye de la cancha para escabullirse entre el público cuando el general Morales Bermúdez entra a la cancha para pedirle la camiseta, parodiando así los eventos de un partido de la selección bajo la conducción de Marcos Calderón. El auge de la televisión en el Perú se inicia también en la década de los 60, poco después de la aparición de las primeras imágenes en 1958. En 1969 (justo a tiempo para las hazañas de la selección en el Mundial de México) había siete canales y casi 300 000 casas con televisor, de las cuales la mitad pertenecía a la clase baja, según categorías socioeconómicas tradicionales (Gargurevich, 1987, pp. 183-197). La rápida y generalizada expansión de los medios masivos, que creó una serie de vínculos entre el fútbol y las nociones de modernidad, también contribuyó de manera crucial a la sensación de una comunidad nacional imaginada, y el fútbol fue una vez más el punto de enfoque para mediar la convergencia de diversos cambios tecnológicos, políticos y sociales. La sensación de apertura y expansión de los años 60 en los campos de la política, la economía y la educación, tuvo su equivalente futbolístico en la creación en 1966 del Campeonato Descentralizado y la inauguración de la Copa Perú, dos iniciativas de las autoridades deportivas para responder a la presencia más prominente de las provincias bajo el régimen desarrollista del primer gobierno de Belaúnde. El Campeonato Descentralizado fue el resultado de un acuerdo entre el Comité Nacional de Deportes y la Federación Peruana de Fútbol, pero la concesión a las provincias fue más simbólica que real, ya que los cuatro clubes nuevos que ingresaron a la Liga venían de ciudades de la costa, la zona tradicionalmente hegemónica, y es recién en la década de 1970 que pasaron a la primera categoría equipos de zonas andinas (León de Huánuco) o amazónicas (CNI). La Copa Perú, por contraste, sí dio lugar a una participación masiva a lo largo del país, con más de mil equipos que disputaron la primera versión de la Copa para conseguir un pase a la primera categoría. Al mismo tiempo, fue 322
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