fantasmas, publicada por Jorge Salazar en 1980; si bien el fútbol en sí no ocupa un lugar tan central en esta obra, el autor toma la tragedia del Estadio Nacional de 1964 como punto de partida para denunciar los abusos de las autoridades y las injusticias sociales del Perú contemporáneo. Más interesante, tanto por su contenido futbolístico como por su valor literario, es Tiempo al tiempo, una novela de Isaac Goldemberg publicada en 1984 que se sirve del fútbol como metáfora de la problemática integración del protagonista judío-peruano en la sociedad nacional. Mediante la narración que va y viene entre un partido imaginario Perú-Brasil y la rememoración de episodios de la adolescencia de Marquitos Karushansky Ávila, se procede a una exploración del conflicto que surge a raíz de las expectativas de las tradiciones culturales peruanas y judías, que resultan imposibles de conjugar. Asimismo, la estructura de la novela se basa en el fútbol, ya que se divide en un «Primer tiempo» en el que Marquitos está en un colegio judío, y un «Segundo tiempo» que se centra en sus experiencias en la escuela militar Leoncio Prado. En total, la novela consiste de doce capítulos que podrían representar un equipo de fútbol, más un suplente. Tal lectura puede parecer un tanto precaria, pero se ve consolidada por el hecho de que en el partido imaginario contra Brasil, Marquitos solo entra a jugar como suplente en el segundo tiempo, ya que las heridas que recibió como resultado de la circuncisión impidieron su participación desde el comienzo del partido. El impacto de su entrada es dramático y mete tres goles que aseguran un empate, pero aun así el Perú pierde el Campeonato Sudamericano por diferencia de goles. Con su contribución al partido, ya restringida a causa de su participación en prácticas culturales judías, la posibilidad de que Marquitos meta el gol de la victoria nuevamente se ve frustrada por la intervención del rabino Goldstein, esta vez como resultado de una terrible entrada que le hace al protagonista desde su nueva posición como defensa central brasileña. Las lesiones que recibe de esta mala jugada ponen fin a la participación de Marquitos en el partido e impiden de manera simbólica su plena participación en la cultura peruana. Después de varios años de relativo silencio durante la segunda mitad de los 80, en términos tanto de representaciones culturales del fútbol como de éxitos internacionales en la cancha, debido acaso a los convulsionados años del gobierno de García y al terrorismo que ocupó la psique nacional, la década de los 90 vio una suerte de resurgimiento en el fútbol peruano. Como fue el caso en los 70, esta segunda generación de textos tiene que leerse en el contexto de las condiciones políticas y socioculturales del 319
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