Ese gol existe 2da edición

visiones maniqueístas de décadas anteriores, facilitando, así, vínculos de asociación entre sectores antiguamente antagónicos de la sociedad nacional. A pesar de la publicación en 1972 de «Fútbol» de Blanca Varela y «Estadio Vaticano» de Carlos Germán Belli, poemas que toman el fútbol como su punto de partida, el primer texto dedicado totalmente al fútbol no fue literario, sino cinematográfico: la película Cholo, del mismo año, es una suerte de biografía de Hugo Sotil, migrante a Lima de primera generación, quien luego jugaría por el club Barcelona y por la selección nacional en sus mejores momentos. Esta película, al lado de la publicación en la misma década de una serie de entrevistas con jugadores y artículos periodísticos que analizaban al fútbol desde una perspectiva sociológica, marcó el comienzo de la penetración del fútbol en la cultural nacional como nunca antes. De hecho, como afirma Abelardo Sánchez León, «solo un partido de fútbol permite al cholo y al negro aparecer en las cámaras de la televisión o en las primeras planas de los diarios, arroparse en la bandera con el dorso desnudo y ser, por única vez, los representantes del Perú» (1981, p. 115). Los años 70 y comienzos de los 80 también vieron la publicación de las primeras obras literarias centradas en el fútbol, reflejando cómo se privilegiaba a las clases populares en el ámbito político y, simultáneamente, se contribuía a la sensación de apertura cultural que experimentaban. Este fenómeno literario también puede ser visto como la continuación de un proceso iniciado con la reforma del sistema educativo en los años 60, la misma que abrió las puertas al consumo y a la producción de literatura entre sectores para quienes la palabra escrita no había sido, hasta esas fechas, una opción con respecto a su experiencia cultural. Los años 70 vieron una nueva incorporación del fútbol en la obra de Vargas Llosa, esta vez en su novela La tía Julia y el escribidor, en la que la presencia de diversos aspectos de la cultura popular sirven al narrador y autor para afirmar su superioridad frente a tales prácticas; pero otras novelas buscaron dar voz a las experiencias de sectores marginados, usando el fútbol como elemento clave en este proceso. Tal sería el caso de la novela El revés de morir de Guillermo Thorndike, publicada en 1978, que se centró en la carrera futbolística de Alejandro «Manguera» Villanueva para volver a evaluar, desde la perspectiva ciertamente muy propicia de la época, la contribución de los afroperuanos a la tradición futbolística del país y al prestigio nacional. Eventos históricos del fútbol nacional también sirven como base para la novela La ópera de los 318

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