Ese gol existe 2da edición

una actividad en la que se participa «voluntariamente» y en la que todos los participantes se atienen a las «consecuencias». En el caso de los robos encontramos el mismo mecanismo: les resulta muy fácil desentenderse de quienes no conocen. Con la palabra parroquiano estos jóvenes señalan a los otros en general que ante sus ojos califican como potenciales víctimas de asalto. Si bien se trata de una palabra muy poco usada en el lenguaje corriente, es hallada con facilidad en las noticias policiales de la prensa escrita. La palabra parroquiano evoca la imagen de alguien que se encuentra de paso, en calidad de cliente en algún local comercial, o de concurrente en alguna ceremonia religiosa. Los jóvenes entrevistados aprenden a utilizar esta palabra para señalar a esos anónimos ciudadanos con los cuales no existe ningún tipo de responsabilidades previas. Se podría decir que con esa palabra se refieren a quienes no cuentan con redes barriales de auto defensa y ayuda mutua (solos) o a quienes no se han socializado en las calles como ellos (sanos). Se ha señalado que la experiencia temprana de los jóvenes entrevistados ha estado fuertemente marcada por la construcción de importantes vínculos de intercambio con personas del entorno cercano, del mismo vecindario, pero ajenas a la esfera familiar. Esta experiencia temprana ha generado en ellos un contradictorio sentido de «independencia», ya que ganan un considerable margen de independencia frente a sus familiares, pero para mantener ese margen necesitan el apoyo de un colectivo: el grupo de pares se convierte en el satisfactor para gran parte de sus necesidades. Se puede afirmar que en esta experiencia temprana los jóvenes en cuestión aprendieron básicamente dos cosas. Primero, que en esta vida hay que construir vínculos de intercambio para sobrevivir. Segundo, que sus responsabilidades y compromisos no van más allá de sus relaciones cara a cara. El primero de los aprendizajes, la importancia de los vínculos, explica esa exagerada dimensión colectiva que los distingue del resto de ciudadanos. Se saludan empleando la palabra barrio y no demoran en articular una larga lista con las «bondades» de una vida en comunidad: defensa colectiva, confianza, reciprocidad, lealtad, etcétera. Al mismo tiempo, el segundo de los aprendizajes, el de las responsabilidades limitadas, explica el nivel de desconfianza y sospecha que caracteriza su percepción de las relaciones sociales. De acuerdo a sus experiencias, consolidar un conglomerado de relaciones implica 282

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