Debido a la gran importancia que tienen las relaciones de cooperación en la vida de los jóvenes observados, las palabras que distinguen su forma de hablar expresan claramente cercanías y distancias en función de las expectativas depositadas en las personas con quienes se van relacionando cotidianamente. Dicha experiencia de vida se evidencia en cómo estos jóvenes clasifican a los distintos miembros de sus vecindarios (adultos, jóvenes, mujeres y niños) y en general a todos aquellos con los que interactúan socialmente. La noción de barrio que manejan estos jóvenes es una noción mucho más humana que geográfica y está fuertemente asociada con esas pequeñas comunidades que han tejido. Esto hace que al pensar en su concepción de barrio, piensen en un mundo social cerrado en sí mismo y radicalmente distinto al resto de sociedad que queda fuera de sus límites. Barrio es una palabra con la que estos jóvenes tratan de manera afectuosa y cercana al conocido. La usan para saludarse entre sí quienes son amigos. Es una palabra que tiene como sustancia principal una solución permanente a un problema permanente: la importancia de la construcción de vínculos de intercambio para la sobrevivencia en las ciudades. Esta palabra es halago y advertencia a la vez. Se trata de un halago en tanto el que es tratado de esa manera es considerado como igual, como un otro significativo con el que hay compromisos y responsabilidades, tal vez de muy baja intensidad, pero la suficiente como para desarrollar una interacción agradable. Pero esta palabra contiene también una advertencia velada. Quienes la utilizan cuentan con grupos de respaldo que los apoyarían en caso de solicitar ayuda. Cuando dos grupos de jóvenes se encuentran al borde de la agresión mutua se evidencia con claridad este sentido de la palabra. Por lo general quienes toman la iniciativa de asumir el rol de mediadores, se tratan mutuamente de barrio. En este caso se trata de un intento por hacer ver que ambas partes cuentan con redes extensas a las que se podría acudir para prolongar, en el tiempo y el espacio, el conflicto que está a punto de estallar. Es una especie de llamado a la razón del tipo: «aquí todos sabemos que, pase lo que pase, va a haber represalias y también sabemos que, en cierto sentido, no nos conviene». El antónimo de la palabra anterior es la palabra atorrante. En líneas generales, con la palabra atorrante se sanciona al compañero que defrauda las expectativas de la contraparte. Se trata de la palabra que sirve para explicitar el incumplimiento de la norma (ideal) más importante: la 280
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