Ese gol existe 2da edición

abandonado una esfera separada y hubiera ingresado en otro mundo. Lo que se evidencia en el uso de esa palabra con la que la prensa, la policía y la ciudadanía en general describe sus actividades actuales: pandillaje. También resulta interesante cómo para Adrián el pandillaje es una etapa más en su vida. Al parecer en su opinión se trata de una de las tantas maneras que existen de ser joven. Otro elemento importante es que este joven considera que una de las señales más objetivas que marcan el final de la participación de actividades como el guerreo, es la conformación de una familia. Adrián nos describe la aparición de otros vínculos de responsabilidad en su vida (¿y a mi familia quién la va a mantener?). Nuevos vínculos (nuevos compromisos) que lo obligan a cuestionar el presente y pensar en el futuro. Y, como resultado de ese proceso reflexivo, decide no seguir corriendo riesgos que dentro del nuevo panorama resultan innecesarios. Recordemos que, en el juego de intercambios recíprocos que practican los jóvenes entrevistados, el nivel de reconocimiento (el acercarse o el alejarse del ideal del parador) depende del nivel de entrega hacia el colectivo. Participar es intercambiar, e intercambiar es comprometerse. En opinión de los jóvenes entrevistados, al alejarse del grupo, quienes participaron activamente tienen mucho de qué sentirse orgullosos. Paulo es un joven que en el momento de la entrevista tenía 22 años, vivía en el distrito de La Victoria y también era parte del grupo Barraca Rebelde. Durante la entrevista, este joven expresó muy bien el malestar que experimenta el resto de los compañeros frente a la salida de alguien significativo, aunque se sabe que es «normal» ya que tarde o temprano todos van a tomar esa decisión: La gente también ve que cuando el hombre ya está pe... ¡ya fue! Ya sabe que ya está en otras cosas... Ya no le pide más pe. Pero la clase siempre queda pe. Como un jugador pe: se retira, pero siempre le queda la clase. De acuerdo a la explicación de este joven, el nivel de exigencias del grupo disminuye (ya no le pide más) al mismo tiempo que disminuye el cumplimiento de los compromisos por parte del nuevo prudente. Para Paulo, quienes se retiran del «juego» tienen ahora algo que contar a las nuevas generaciones: tuvieron un pasado glorioso, saborearon la fama, y se convirtieron en parte de la historia del barrio (la clase siempre queda). 9. EL BARRIO Y LOS ATORRANTES 279

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