afirmar que entre las partes no hay mayores obligaciones y se podría decir que el nivel afectivo es bajo. Solo es el término con el que los miembros de una pandilla sancionan a aquel vecino que está totalmente desvinculado con ellos y que no demuestra ningún interés por vincularse. Es fácil deducir que los jóvenes considerados solos no reciben el mismo trato que los jóvenes considerados sanos, ya que en opinión de los entrevistados, se trata de vecinos que con sus actos parecen decirles que no los necesitan, que tienen otros intereses, que a ellos no les importa ni sus vidas ni sus destinos. Mientras la sociedad considera a los jóvenes solos como «tranquilos» por ser lo opuesto a sus peligrosos vecinos, ellos los consideran «sobrados», es decir autosuficientes y hasta «soberbios», ya que ni siquiera les hablan. Resulta elocuente la utilización de palabras como sano y solo por parte de los entrevistados para señalar a los jóvenes no pandilleros de sus barrios. En el especial lenguaje que manejan para referirse a su realidad social particular y distintiva, no existe palabra alguna para referirse a sí mismos, mientras que en el de fuera (el nuestro) usamos el término pandillero. La utilización de una palabra que evoca salud (sano) y otra que refiere a individuos que no necesitan construir redes (solo), permite suponer que en alguna medida se consideran a sí mismos fuera de una «normalidad» que desearían disfrutar. 8. PARTICIPACIÓN, RECONOCIMIENTO Y SALIDA Cuando nos acercamos por primera vez a jóvenes que son considerados pandilleros, ya sea en persona o mediante lo escrito en prensa, resulta irresistible preguntarse por el tema del liderazgo. Lo primero que viene a nuestras mentes cuando pensamos en el rol de un líder es la palabra «mando». Imaginamos a alguien que ocupa una especie de cargo desde donde ostenta la facultad de disponer del resto. Esas mismas imágenes también están en las mentes de los jóvenes en cuestión, así que cuando se comienza a indagar acerca del individuo que posee ese supuesto don de mando, lo más probable es que obtengamos una respuesta del tipo: «aquí nadie manda a nadie, aquí somos todos». No obstante declaraciones de ese tipo, en todo grupo humano podemos identificar sujetos dueños de características que usualmente clasificamos bajo la palabra liderazgo. 276
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