construir colectivamente una especie de institucionalización incipiente. Al participar de violentos enfrentamientos colectivos, estos jóvenes pueden construir de manera imaginaria un pasado glorioso en el que han luchado otros hombres que crecieron en el mismo lugar y que ven el mundo de la misma manera. 7. LENGUAJE Y VALORACIÓN: SANOS Y SOLOS Nosotros y los jóvenes entrevistados sabemos perfectamente que somos dueños de nuestras decisiones y que nuestras acciones responden a motivaciones totalmente particulares. Incluso, sabemos que al cooperar lo hacemos teniendo siempre un margen de maniobra que nos permite desentendernos de compromisos o mandatos previos cuando estos resultan incómodos. En el caso específico de los jóvenes pandilleros, existe todo un sistema de recompensas, sanciones y obligaciones alrededor de quienes sí cooperan juntos y de quienes optan por no cooperar. Sistema de valoraciones cuya huella está registrada en la jerga de estos jóvenes. Uno de los datos que me interesó registrar durante las entrevistas fue la percepción que tenían estos jóvenes acerca de sus pares generacionales que, viviendo en la misma cuadra o vecindario, no participaban en los violentos enfrentamientos colectivos que a veces se celebraban. En la jerga de los jóvenes entrevistados, la palabra sano sirve para referirse a aquel chico que no participa de las típicas actividades de una pandilla. Y si es que alguna vez lo hubiera hecho, consideran que lo hizo por compromiso, sin ninguna convicción, y al término de su actuación no le quedaron ganas de volver a hacerlo. Podemos decir que con esa palabra estarían siendo etiquetados aquellos jóvenes que, a pesar de vivir en los mismos barrios pobres y peligrosos, sus apuestas de vida se mantienen dentro de lo socialmente aceptado. Tenemos que advertir que aquellos jóvenes considerados sanos reciben ese adjetivo calificativo principalmente en función de la mezcla de satisfactores elegidos por ellos: no hacen cosas que la ciudadanía reprueba. Esto no quiere decir que las relaciones con estos jóvenes sean difíciles o inexistentes. Existen vínculos entre los jóvenes considerados sanos y los miembros de la pandilla, pero estos vínculos son débiles con respecto a la importancia y frecuencia de los intercambios. Teóricamente podemos 275
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