Ese gol existe 2da edición

aprendieron a satisfacer con el establecimiento de importantes vínculos tempranos. Desde un segundo nivel de análisis podemos construir una explicación más cercana a la realidad de estos jóvenes si tenemos en cuenta que, dentro y alrededor de cualquier actividad social con objetivos aparentemente precisos o específicos, existe una gran cantidad de «recompensas colaterales». Sobre la base de los testimonios y de lo observado, se puede señalar una larga lista de satisfacciones que estos jóvenes encuentran y descubren participando de violentos enfrentamientos colectivos. Estas peleas se convierten en momentos en los que se puede trabajar con el cuerpo y experimentar sensaciones que difícilmente se encuentran en otros momentos de la vida cotidiana: esquivar piedras, sentir dolor o causarle daño a un otro desconocido. Además, se encuentra la posibilidad de sentirse poderoso gracias al respaldo de un colectivo dispuesto a todo: los participantes pueden sentir poder, más allá de la edad, de los atributos físicos o de la condición económica. Los recuerdos de los jóvenes entrevistados coinciden en que las generaciones anteriores de sus vecindarios ya protagonizaban frecuentes enfrentamientos con miembros de barrios cercanos. También coinciden en cómo se fueron acercando a dichas actividades, llegando a encontrar placer al participar en ellas. Franchesco fue bastante expresivo al recordar sus primeras incursiones: Yo iba desde chibolo, de sapo iba. Me botaban ¿ah? A mí me botaban de mi barrio del Callao, me botaban. Y yo de sapo iba. De sapo. Y comenzaba a tirar piedras. Así, de atrás, de al último, de los que tiran de al último, de los que ven algo y se corren, una huevada así. De ahí poquito a poquito me gustó la huevada y ¡po! ¡po! ¡po! y ¡pum! Hay que agregar que los guerreos ofrecen la posibilidad de conseguir prestigio y escapar del anonimato. Lo primero que hace un niño recién iniciado en estas luchas colectivas, cuando finalmente logra estar en primera fila (gracias al entrenamiento constante y la consecuente habilidad para manejar el miedo) es gritar su nombre junto con el nombre de su barrio o pandilla frente a los contrincantes. Es una de sus pocas maneras de «existir» frente a un otro enemigo o frente a los otros que se consideran significativos. Una de las pocas maneras de ser considerado alguien «importante» por los amigos del barrio. Finalmente, podemos agregar también a nuestra lista, la posibilidad de 274

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