Ese gol existe 2da edición

Como se aprecia en su relato, Rodolfo aprendió a obtener dinero gracias a las enseñanzas y apoyo de un miembro de su vecindario, no de un familiar. Es importante tener en cuenta que el autor del relato no fue un niño «abandonado» que vivía y dormía en las calles, sino un niño que por una serie de factores pasaba casi la mayor parte del tiempo fuera de su casa angustiado por la pobreza que aquejaba a su familia. Durante la entrevista Rodolfo nos señaló algunos de esos factores que lo empujaron a desarrollarse precozmente en las calles: una familia de ocho hermanos, algunos de ellos drogadictos, padre ausente y madre desempleada que iba de un empleo informal a otro. También es importante subrayar que, de acuerdo al testimonio de Rodolfo, sus primeras ganancias no fueron destinadas a la compra de artículos personales, sino que se las entregaba a su madre. Luego de esa primera experiencia «laboral», Rodolfo contó haber elegido a sus hermanos como sus nuevos socios en la tarea de sobrevivencia en las calles, junto con los cuales practicó una nueva estrategia: De ahí me fui a cantar en los micros con mis hermanos. Todititos mis hermanos... ¡pa! A mí siempre me agarraban, como yo era el más chibolito de todos mis hermanos... hasta ahorita yo soy el menor de todos los hombres. Nos subíamos a los carros, ellos cantaban y yo pedía. Después nos íbamos a los restaurantes: «Oye Rodolfo, tengo hambre, entra tú pe». Yo entraba con mi peine y con mi... no me acuerdo ya cómo se llama esa cosa que sonaba así... Yo agarraba, iba donde las parejas que estaban comiendo su pollo, comenzaba a cantar y los señores me sobaban la cabeza y... se miraban los dos la cara y me dejaban el pollo ahí. Se iban. Pagaban y se iban. Yo hacía la finta, pero no podía comer. Yo hacía la finta que iba a comer y esperaba que salieran. Cuando salían, agarraba, me acercaba a la puerta, y le silbaba a mis hermanos. Venían todos mis hermanos y ya, ahí recién comía. Siempre hacíamos eso cuando teníamos hambre, me mandaban a mí. Empezar la construcción de nuestro modelo con el caso de Rodolfo nos permite comprender cómo una experiencia caracterizada por la temprana construcción de vínculos provoca que estos jóvenes se desentiendan fácilmente de las personas con las que no se encuentran vinculados de manera significativa. Debido a experiencias de ese tipo, estos jóvenes consideran que la responsabilidad hacia los otros en general y los discursos como el de la solidaridad no tienen utilidad fuera de los límites de los grupos de los que 269

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