se sienten parte. Como se desarrollará a lo largo de este texto, esta peculiar forma de entender el mundo se expresa en las palabras que caracterizan el vocabulario que los distingue del resto de ciudadanos. Por ejemplo, en la jerga de estos jóvenes, la frase salir a la cancha significa salir a las calles a robar y la palabra batería es la palabra que usan para referirse a los grupos a los que ellos se suman desde niños en las esquinas de sus barrios y que nosotros —desde fuera— señalamos con la palabra pandilla. Ellos no hablan de sus pandillas, sino de sus baterías. Durante la entrevista Rodolfo me contó que a él le gustaba bailar acrobáticamente y que llegó a adquirir tanta habilidad que durante un tiempo se dedicó a realizar coreografías en algunas discotecas. Ya que según su relato el baile parecía ser su actividad principal, le pregunté acerca de la primera vez que fue invitado a participar de un robo: Un día me fui a Huascarán, estaba bailando y me dijeron: «Oe, que te crees bailarín, vamos a la cancha», me dicen. -¡Vamos a la cancha! -¿Qué es eso? -¡Vamos a fuiii...! [silba y hace un gesto con la mano que significa robar] -¡Ah... ya...! Nooo... —le digo— tengo miedo, no soy de esas cosas... -¡Vamos pe...! -Y ya... agarre y... «Bueno, vamos», los seguí pe ¿no?, eran cuatro. Doblamos una esquina y ya habían diez. Venían otros y ya éramos quince. Veinte... -¡Un baterión! La experiencia de Rodolfo como precoz constructor de vínculos estuvo acompañada de un cotidiano e imperceptible aprendizaje de ese vocabulario que distingue a quienes se han socializado en las calles como él. Vocabulario que facilita el reconocimiento entre personas que ordenan el mundo de manera similar y que navegan socialmente con un esquema de solidaridades restringidas: ellos, con la seguridad que les otorgan sus compromisos mutuos (en batería), salen del barrio (a la cancha) para apropiarse de lo que encuentren en su camino. Con respecto al acercamiento y la participación activa de un grupo, el análisis de los testimonios recogidos nos indica que estos jóvenes han pasado lentamente de haberse encontrado por diversas carencias e intereses a juntarse para disfrutar de los beneficios que reportan el ser parte de un grupo fuertemente cohesionado. La idea es que muchos niños y jóvenes se encuentran por causas y motivos similares a los que tuvo Rodolfo a los cinco años, establecen 270
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