que la construcción, aplicación y sostenimiento de un cuerpo normativo es una de las maneras más eficaces con las que cuenta la humanidad para «construir» igualdad: «si se aplican las mismas normas y reglas a todos y cada uno de los miembros de toda una sociedad (independientemente de los grupos sociales a que estos miembros pertenezcan), estas normas y reglas hacen a todos iguales desde el punto de vista de las normas y reglas en cuestión» (Heller, 1990, p. 29). Tomando en cuenta la posibilidad efectiva de construir igualdad sobre la base de cuerpos normativos compartidos, esta autora ofrece un modelo «simplificado» de la realidad para entender las relaciones sociales entre miembros de colectivos distintos que poseen estructuras normativas diferentes. «Simplificado», ya que las relaciones sociales son sumamente complejas y sobrepasan ampliamente cualquier enfoque teórico, pero adecuado para el objetivo de este texto. Según Heller, dentro de cada grupo, las expectativas y las acciones (incluidos los actos de habla) se caracterizarían por la simetría (como ideal), ya que cada miembro espera que el otro haga por él, lo mismo que él haría por el otro. Esto por la simple y poderosa razón que ambos observan las mismas normas. Por el contrario, las expectativas y las acciones (incluidos los actos de habla) entre miembros de grupos distintos serían asimétricas, ya que no existen normas que garanticen conductas similares o actos recíprocos. Por lo tanto, las conductas internas y las conductas externas al grupo pueden entenderse en función a la existencia o inexistencia de mantos normativos comunes (Heller, 1990, p. 12). Es difícil encontrar, por lo menos dentro del mismo país o de la misma ciudad, dos grupos humanos que no se encuentren tenuemente «igualados» por un manto normativo que los cubra a ambos. Lo más probable es encontrar individuos que «conocen» las normas que los igualan entre sí, pero que no las «practican» cuando se relacionan con miembros de grupos externos. Aquí la pregunta es ¿qué pasa si no existen esos mantos normativos que tienden puentes de responsabilidad entre muchos pequeños nosotros o si esos buenos deseos, pese a existir, se han convertido en letra muerta? Dentro del esquema teórico de Heller una de las consecuencias más graves es que esos vacíos normativos nos impiden hablar de «justicias» o de «injusticias», ya que para esta autora, «el concepto formal de justicia significa la aplicación consistente y continuada de las mismas normas y 266
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