Lima), vamos a llegar a la conclusión que son dos: las peleas colectivas en las que se enfrascan dos grupos distintos, y los robos. Actividades en las que demuestran un escaso sentido de responsabilidad hacia los otros en general que no pertenecen a sus grupos: hacia los jóvenes de otros barrios a los que buscan lastimar físicamente en cada uno de los enfrentamientos y hacia los transeúntes que se encuentran con ellos en sus esquinas. Estos jóvenes satisfacen un sinfín de necesidades mediante su participación en pequeñas redes de intercambio y, esa dinámica de vinculaciones y desvinculaciones, provoca una suerte de sobrevaloración de algunas pocas relaciones locales y el desinterés por comprometerse con un colectivo mayor. De esta manera, una gran cantidad de jóvenes construyen sentidos de pertenencia extremadamente particulares sobre la base de cooperaciones cotidianas. Si bien las pandillas no construyen discursos políticos, esta dinámica de pequeñas sobrevaloraciones y grandes desprecios constituye una peligrosa manera de definir la realidad que se expresa en palabras y frases curiosas, que en Lima resulta cada vez más frecuente encontrarlas, por ejemplo, en programas cómicos y periódicos de bajo costo. 4. CONTORNOS DE COMUNIDAD Sobre la base de conceptos como sentimientos y normas, la propuesta teórica de Agnes Heller resulta bastante útil para delinear contornos de comunidad dentro de una sociedad, y estudiar cómo sus miembros construyen pequeños colectivos desentendiéndose de sus compromisos y responsabilidades con la comunidad mayor. Heller define los sentimientos en general como aquellas «señales» que nos indican si es que «todo se encuentra en orden» con respecto a la implicación (o relación) de mi «yo» con «algo» (Heller, 1982). Es decir, cómo nos relacionamos con otras personas, ideas, objetos materiales e incluso con nosotros mismos. Los sentimientos nos indican acerca de nuestro estado de «normalidad» biológica (aquí podemos pensar en lo que entendemos por «salud») y acerca de nuestro estado de «normalidad» social (aquí podemos pensar en lo que entendemos por lo «deseable»). Según esta autora, los sentimientos, en general, cumplen una importante función de regulación y preservación. Los sentimientos son señales que nos orientan, entre otras cosas, acerca de la marcha de nuestras relaciones sociales. 264
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