Ese gol existe 2da edición

grupos religiosos y de voluntariado; pero también sociedades secretas, fundadas para defender solo a los asociados, grupos profesionales corporativistas, mafias de todo tipo, narcotraficantes, grupos de amigos de un artista de cine. En estos casos los grupos no se crean para enseñar civilidad, sino con fines diversos, algunos de los cuales pueden ser abiertamente anticívicos (Cortina, 1998, p. 138). Alexander presta también una gran atención a la dimensión simbólica que define quiénes se encuentran y se sienten aceptados dentro de una sociedad y quiénes quedan fuera de sus márgenes: «cuando los ciudadanos vierten juicios sobre quién debería ser incluido en la sociedad civil y quién no, sobre quién es amigo y quién enemigo, cuentan con el apoyo de un código simbólico sistemático y enormemente elaborado» (Cortina, 1998, p. 145). Este código simbólico se levanta sobre la base de un discurso binario o bipolar, ya que «quienes se consideran a sí mismos miembros legítimos de una comunidad (como muchos individuos dan por supuesto) se definen a sí mismos a partir del polo positivo de este asentamiento simbólico; definen a aquellos que no pertenecen a la comunidad desde un punto de vista de la maldad» (Cortina, 1998, p. 146). De acuerdo con Alexander, dicho discurso binario contempla los motivos de los actores, las relaciones que establecen y las instituciones que construyen. El polo positivo, el de la «bondad», estaría fuertemente asociado al ideal «democrático»; mientras que el polo negativo, el de la «maldad», sería el «contrademocrático». Ya que este autor presenta una larga lista de características atribuidas a cada polo, para el objetivo de este texto basta con realizar una breve reseña. Con respecto a los motivos, la racionalidad, la sensatez, el autocontrol, el activismo y la autonomía, entre otras, serían las características de quienes se ubican en el polo positivo del discurso. Por el contrario, la irracionalidad, la imprudencia, la excentricidad, la pasividad y la dependencia, serían las características de quienes ocupan el polo negativo. Con respecto a las relaciones sociales, del lado «democrático» estarían quienes establecen relaciones abiertas, se muestran confiados, y tratan «a sus prójimos más como amigos que como enemigos» (Cortina, 1998, p. 148). Del otro lado se encontrarían quienes construyen sociedades cerradas, se muestran suspicaces, y consideran a «los foráneos como enemigos», en otras palabras, «el polo negativo hace referencia a la 261

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