Ese gol existe 2da edición

Luminosas. Al año siguiente, en 1994, la directiva de la barra se autodenominó la «cúpula», el mismo nombre con el que la policía y la prensa se referían al Comité Central de Sendero Luminoso. Igualmente, en 1995, otro grupo de barristas se autodenominó El Buró, nombre de la comisión política del mismo movimiento subversivo. De acuerdo a nuestra investigación, la apelación a la esvástica nazi, y los nombres inspirados en el fuego cruzado entre militares y subversivos, fue realizada libre de contenidos ideológicos. En realidad se trató de encontrar nombres y referencias simbólicas que, a criterio de los barristas, expresen la «radicalidad» y la «violencia» de la pasión deportiva que le daba sentido a sus vidas. En las últimas décadas, la Trinchera Norte se expande fuera de los distritos de clase media y logra obtener una fuerte presencia en los barrios populares y periféricos de Lima. Con esto surgen las nociones de territorio de pertenencia y las bajadas a los estadios, que son recorridos colectivos de grupos de barristas donde se marca mediante pintas y acciones como propia zonas de la ciudad, y se busca penetrar en los territorios rivales para, de esa manera, humillar (causar destrozos) al rival deportivo (Espinoza, 1999). Con estas prácticas la rivalidad deportiva cruza la vida cotidiana de la ciudad. Sin embargo, la expansión de la barra ha generado fuertes disputas de liderazgo entre los numerosos grupos territoriales que lo conforman. La disputa por el liderazgo de la Trinchera Norte ha generado enfrentamientos internos y una fuerte inestabilidad que todavía no se resuelve. 8. CONCLUSIONES La primera conclusión de este trabajo es que los contenidos y los símbolos de identidad que se construyen alrededor de los equipos de fútbol son una suerte de estructuras culturales que permiten reducir la complejidad social que agobia a los individuos en determinado contexto histórico, y que los ayuda a definir con gruesos trazos quiénes son ellos y qué representan181. La vida social es sumamente compleja: múltiples pertenencias, lealtades cruzadas, mezclas y fronteras borrosas. El fútbol permite imaginar un escenario social más simple, con menos matices y grandes distancias: de un lado el club de los negros, junto con el cristo moreno, compuesto por jugadores hábiles y bohemios que hacen vibrar a los más pobres de la ciudad. Del otro lado, el club de los estudiantes vistos como la posibilidad 254

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