Ese gol existe 2da edición

de forjar ciudadanos modernos, decentes, blancos y disciplinados que harían del Perú finalmente una nación moderna, similar a la sociedad europea añorada. En este proceso estas narrativas sirven como recursos culturales para cohesionar a los hinchas y dar forma a sus sentimientos y emociones. La segunda conclusión es que desde un inicio han sido grupos y redes de aficionados, periodistas, dirigentes, socios y trabajadores congregados alrededor de cada club, los que crean los contenidos de identidad sobre sí mismos y sobre los rivales. Estos transmiten generacionalmente estos contenidos a otros grupos e individuos que se van incorporando a estas comunidades emocionales del fútbol. La rivalidad se mantiene, mejor dicho, se radicaliza con el tiempo, pero en este proceso han perdido peso los factores de identidad fuertemente enraizados en criterios de clase, territorio y etnicidad, frente a apelaciones más generales, emotivas y transversales. Finalmente, la última conclusión señala que los aficionados organizados en las barras de fútbol constituyen formas de afirmación de, y cuestionamiento a, las identidades fundacionales de los clubes. La historia de Comando Sur está marcada por la lucha entre una generación joven que quiso «modernizar» la barra —tarea que necesariamente pasaba por la «democratización» y el intento por superar las fronteras de lo «negro»—, contra una generación mayor que se sentía cómoda dentro de una tradición «patrimonialista» y «negra». El resultado de dicha confrontación fue una mayor apertura simbólica, sin abandonar la idea de «intimidad» como forma distintiva de organización interna. Esta forma de relacionarse hacia adentro del grupo, representada a través del «corazón» como símbolo central, es sostenida hoy en día por miles de hinchas y barristas sin importar la clase social o el color de la piel. Los fundadores de Trinchera Norte cuestionaron el estigma «blanco» y «decente», para lo cual rompieron con la barra oficial del club instalada en la tribuna oriente y conquistaron violentamente la tribuna popular norte. Para ello tomaron la «garra», histórica característica de los jugadores de Universitario de Deportes, como el elemento central de su discurso. Esta forma de relacionarse con los rivales, que se ha expresado en símbolos como la esvástica nazi y nombres como Trinchera o Cúpula, es sostenida hoy en día por miles de hinchas y barristas sin importar la clase social o el color de la piel. 255

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