Ese gol existe 2da edición

La barra del club Alianza Lima fue fundada el 4 de diciembre de 1972 con el nombre de Asociación Barra Aliancista por un grupo de jóvenes bohemios de clase media, residentes del distrito de Miraflores. Estos jóvenes, mayormente blancos y mestizos, liderados por Manuel Feijoo Silva, se habían hecho socios del club atraídos por el estilo de juego y la bohemia aliancista, donde la música criolla y la danza afroperuana eran sus referentes centrales. Inicialmente estos jóvenes veían los partidos desde la tribuna más cómoda y costosa: «occidente» (preferencial), y es allí donde deciden fundar la barra. Para ello se organizan teniendo como referencia el comportamiento de los hinchas de otros países vecinos como la barra brava del club Boca Juniors (Argentina). Se trasladaron con banderolas e instrumentos a la tribuna popular sur, ya que según sus observaciones era esa tribuna la que celebraba más cálida y ruidosamente los goles del Alianza Lima. La idea de estos jóvenes fundadores fue organizar la barra «oficial» del club de acuerdo a los elementos presentes en su identidad fundacional. La inauguración del estadio del club en 1974 fue un aliciente mayor. Por este motivo, deciden buscar o reclutar hinchas concentrando sus esfuerzos en La Victoria, distrito de gente «pobre», «negra» y «obrera», en el que se ubica el mítico origen del Alianza Lima. Es interesante notar cómo estos jóvenes, a manera de peregrinaje a la tierra santa, «recorrieron» La Victoria en busca de los auténticos aliancistas. Detrás de este primer grupo de fundadores se fue cultivando en la tribuna popular sur la «tradicional mística» aliancista. Los barristas comenzaron a reproducir en su local los ritos religiosos que realizaban los jugadores aliancistas antes de salir al campo. Prender velas, orar juntos y encomendarse al Señor de los Milagros: la imagen de un cristo moreno pintado durante la Colonia por un esclavo negro. Además, el centro de la barra fue ocupado por un bombo, instrumento de percusión que marcaba con ritmos afroperuanos las canciones de aliento de la tribuna. Durante la segunda mitad de los años setenta e inicios de los ochenta, el poder de la barra fue controlado herméticamente por el grupo de fundadores y sus seguidores más jóvenes, muchos de ellos llegados a las tribunas desde los barrios populares, así como desde los de las clases medias, todos sumamente interesados en reproducir imaginariamente las raíces de la identidad aliancista. Los campeonatos obtenidos los años 1975, 1977 y 1978 ayudaron a consolidar el aliento organizado. Pero también llegaron otros barristas que exigían «cambios» que estuvieran más 249

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