Ese gol existe 2da edición

conectados con la sociedad actual. Los miembros de un grupo disidente, de composición popular, los Cabezas Azules, fueron golpeados y expulsados de la tribuna sur. Otro grupo de clase media, Los de Surco, tuvo más éxito en proponer nuevos símbolos y estilos en la barra. Se reclamó principalmente que la barra fuera conducida por una directiva «democráticamente» elegida, que se reemplazaran las viejas canciones de influencia afroperuana por nuevos cánticos menos excluyentes y monótonos, y que se asumiera una actitud más agresiva contra los barristas del Universitario de Deportes, quienes estaban ampliando su influencia en los barrios populares, un terreno considerado ajeno al origen de este club rival. El principal éxito de los «innovadores», que cuestionaron y se enfrentaron a la «tradicional mística» aliancista, fue el cambio de nombre de la barra. En efecto, las versiones recogidas señalan que los jóvenes que se hacían llamar Los de Surco se convirtieron en una especie de «comando», encargado de realizar acciones de amedrentamiento contra barristas rivales. Siguiendo el ejemplo de una barra italiana denominada Comando Tigre, Los de Surco llevaron al estadio banderolas con el nombre de Comando Sur. Poco a poco ese nombre y ese estilo beligerante se impusieron en la tribuna. Rápidamente, jóvenes de todos los sectores sociales se identificaron con la emoción de confrontar violentamente a los barristas de los equipos rivales para robarles sus banderas y luego mostrarlas como trofeos de guerra. De un momento a otro la barra entera fue conocida como el Comando Sur, lo que fue plasmado en la bandera principal que se colocaba al centro de la tribuna. El antiguo nombre, Asociación Barra Aliancista, pasó a designar al grupo de herederos de los fundadores y a los nuevos jóvenes interesados en cultivar el aspecto más «tradicional» del club Alianza Lima. Los años noventa trajeron grandes transformaciones en la tribuna sur. La barra del Alianza Lima se convirtió en un fuerte polo de atracción para cientos de jóvenes miembros de pandillas articuladas territorialmente. Estos jóvenes hicieron suyos los símbolos y estilos propuestos por Los de Surco radicalizándolos aún más. Así, esas osadas acciones de pequeño grupo, tipo «comando», se convirtieron en multitudinarias caminatas callejeras en las que cientos de jóvenes armados de piedras, palos y cuchillos transitaban la ciudad en búsqueda de los hinchas del Universitario de Deportes para borrar sus emblemas dibujados en las paredes, robarles sus banderolas, golpearlos alrededor de los estadios, 250

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