Ese gol existe 2da edición

Lima, mayormente obreros textiles y de construcción. Aquí las primeras dicotomías enfrentan a trabajadores versus estudiantes universitarios, los cuales practican estilos de juegos opuestos que se asocian a esta condición social: lo innoble y brusco versus lo noble y caballeresco. En efecto, estos partidos se presentan como el enfrentamiento de dos identidades futbolísticas que representan formas opuestas de concebir y encarar la vida. Cada una de estas identidades está asociada a estrategias y estilos de juego propios. En opinión de fanáticos y comentaristas deportivos, el Alianza Lima se caracteriza por un juego donde predomina la habilidad y la destreza con el balón. Se trata, sobre todo, de ganar pero jugando «bonito». La superioridad debe quedar así claramente establecida. Universitario, por el contrario, apela a la rigurosa preparación, la fuerza, el coraje y el esfuerzo físico para acortar ventajas e imponer condiciones. Según viejos ex jugadores de Universitario, para enfrentar al Alianza Lima había que tener «empuje» para no dejarlos jugar y hostigarlos hasta «ganarles la moral». Esta fue precisamente la estrategia utilizada por el Universitario de Deportes para buscar sorprender a los hábiles jugadores del Alianza Lima. 5. IDENTIDADES REFORMULADAS: 1970-2000 En el Perú las décadas finales del siglo XX se han caracterizado por grandes transformaciones y convulsiones sociales y políticas. Un gobierno militar autoritario (1968-1979) implementó un conjunto de reformas redistributivas —la reforma agraria, por ejemplo—, al mismo tiempo que buscó reorganizar la sociedad de acuerdo a un modelo corporativista. Masivas movilizaciones sociales encabezadas por los supuestos beneficiarios de las reformas confrontaron a los militares, forzando la transición a la democracia y el retorno al poder de los partidos históricos del país (1979-1980). La democracia trajo enormes expectativas de progreso y mejora material; sin embargo, los gobiernos del partido Acción Popular (1980-1985) y del Partido Aprista (1985-1990), ambos de orientación centrista, culminaron en medio de profundas crisis económicas, agitación social y violencia política. A inicios de los años noventa, la convergencia de una catástrofe económica, el avance de la violencia política, así como el descrédito de los partidos políticos, crearon las condiciones para la emergencia de un profundo sentimiento antipolítico entre los ciudadanos; situación que 246

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