inglesa, que valora positivamente el esfuerzo físico, la disciplina táctica, la fuerza en el juego y la «decencia» como rasgos principales. 4. LA RIVALIDAD Y EL CLÁSICO El origen de la rivalidad más importante del fútbol peruano se establece durante los tres primeros encuentros jugados por ambos clubes en 1928, donde se disputa la supremacía y el título de campeón del torneo de selección y competencia de ese año. Los tres partidos constituyen una misma unidad sociológica, que mantiene la indefinición de cuál de los dos equipos rivales es el mejor, el campeón. Se trata partidos altamente disputados y con controversias alimentadas por la prensa y la afición local, y que ocurren en solo cinco semanas, entre el 23 de setiembre y el 1 de noviembre. Un periodo de tiempo cronológico corto pero, al mismo tiempo, un periodo deportivo inusualmente largo de 270 minutos de juego. Las controversias ocurren desde el primer encuentro jugado el 23 de setiembre de 1928, que fue suspendido por el árbitro a los 35 minutos del segundo tiempo, cuando Universitario iba ganando uno a cero, tras una pelea que originó la expulsión de 5 jugadores del Alianza Lima y 2 de Universitario de Deportes. Luego de este incidente, la pelea se generalizó en las tribunas, cuando espectadores de la tribuna preferencial lanzaron insultos racistas y golpearon con sus bastones a los jugadores del Alianza Lima, quienes ingresaron a dicha tribuna para responder con golpes a las ofensas. Al día siguiente el diario El Comercio condenó duramente lo que consideró la falta de educación de los jugadores de Alianza Lima, mientras el diario La Prensa condenaba la conducta violenta de los jugadores de Universitario y el racismo de la tribuna preferencial. Debido a que no se había definido quién era el campeón, se programó un segundo encuentro el 21 de octubre del mismo año. En dicho partido continuaron las tensiones y controversias, siendo expulsados dos jugadores por faltas violentas, y suspenderse el juego faltando 7 minutos para culminar el tiempo reglamentario, argumentando el árbitro principal «falta de visibilidad». Se hizo necesario, entonces, un tercer encuentro jugado el 1 de noviembre, que culminó con la victoria de Alianza Lima por 2 a 0 obteniendo, de esta manera, el campeonato de 1928. En estos accidentados partidos el desafío provenía de los emergentes jóvenes universitarios, que alentados por la élite modernizadora busca disputar la hegemonía deportiva de los consagrados jugadores de Alianza 245
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