Ese gol existe 2da edición

universitarios los años de 1899, 1900, 1902, 1908, 1909 y 1911, en los cuales el equipo de la Universidad Mayor de San Marcos competía con equipos de fútbol de la Escuela de Ingenieros e incluso de la Escuela Militar de Chorrillos. También solían pactar frecuentes partidos interfacultades como parte de la promoción de la educación moderna y saludable (Quiroz, 1997). Al margen de este proceso quedaron los sectores más conservadores que preferían entretenimientos tradicionales como los «carnavales», las corridas de toros y las peleas de gallos. La difusión de las ideas y prácticas modernas tuvo una gran aceptación en todos los sectores sociales. Las élites modernizadoras asumieron activamente la promoción del deporte, aunque muchas veces combinando ideales democráticos con prácticas tradicionales como el racismo, la discriminación y el derecho «natural» de ser consideradas superiores. Una mixtura hibrida que Fernando de Trazegnies ha denominado la «modernización tradicionalista», y que da cuenta de un proceso de modernización impulsado desde arriba, en el que la élite asume discursos y prácticas modernas en la medida que la transformación no pone en peligro la dominación que esta ejerce sobre otros grupos sociales. Si este es el caso, entonces los viejos reflejos tradicionalistas vuelven a utilizarse. En efecto, la proximidad de clase de los estudiantes universitarios con las élites modernizadoras del país, junto con su calidad de estudiantes blancos, deportistas y «decentes» y de «buena familia», le permitieron a la Federación Universitaria obtener favores y privilegios. Entre ellos recibir subvenciones económicas de la universidad, contar con el apoyo del influyente diario El Comercio que los presentaba como el modelo a seguir, utilizar como concentración propia y sin costo las instalaciones del Estadio Nacional. Pero sobre todo que las autoridades deportivas aprobaran en 1927 la afiliación del recién formado club directamente en primera división, sin pasar por los torneos de ascenso como cualquier otro club. Es cierto que su afiliación se concedió luego de exitosos encuentros deportivos con otros equipos reconocidos, pero el hecho real es que no se respetaron los propios procedimientos instituidos por las autoridades. Esta decisión no correspondía con el principio de competencia en igualdad de condiciones que se pregonaba con el fútbol. 243

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