Foto 15. Jugadores de Alianza Lima y trabajadores de contrucción civil en la urbanización Lobatón, 1926. Archivo familia Valdivieso. Sin embargo, testimonios de estos años recuerdan cómo en los mercados y las plazas públicas de Lima se anunciaban la llegada de los jugadores de Alianza para jugar en alguna cancha o descampado que rodeaba la ciudad. Esto convocaba multitudes ávidas de ver y aplaudir a sus ídolos injustamente sancionados. Estos partidos informales, al margen de los organismos oficiales, constituían eventos deportivos de gran importancia local, con bienvenidas, celebraciones, regalos, almuerzos y fiestas criollas. Los jugadores se repartían el dinero recolectado entre el público para completar sus presupuestos familiares. El fracaso de la selección peruana en Argentina provocó descontento, que se combinaba, en las salidas de los estadios, con la agitación social por el alza del precio de los alimentos y el desempleo obrero debido a la crisis económica internacional. Frente a una situación social explosiva la Federación Peruana de Fútbol se vio obligada en 1930 a levantar el castigo al club, que volvió a la competencia con más hinchas que antes (Panfichi, 2002). 3. UNIVERSITARIO DE DEPORTES El club Federación Universitaria de Fútbol —luego Universitario de Deportes—, fundado en 1924 por estudiantes de la Universidad Mayor de San Marcos, se convirtió rápidamente en el principal rival del Alianza Lima, tanto en el plano deportivo como en el simbólico. Ello debido a que este club representaba a la élite moderna y cosmopolita pero, sobre todo, a la juventud educada, de raza blanca, o con pretensiones de serlo. La Universidad y otras instituciones de educación superior fueron uno de los primeros espacios de difusión del futbol. Se realizaron campeonatos 242
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