Ese gol existe 2da edición

complementaria de los deseos de integración al sistema político y económico de los pobres y excluidos de entonces. En sus primeros años, el club Alianza Lima estuvo dirigido por sus fundadores —jóvenes, obreros y trabajadores—, que provenían de los antiguos barrios pobres del centro de la ciudad. Algunos de ellos primero fueron jugadores y, luego, dirigentes. Conforme este club fue ganando reconocimientos por sus éxitos deportivos, se convirtió en uno de los símbolos positivos de la identidad afroperuana, y un medio para ganar prestigio y respeto individual y colectivo. También una forma de obtener dinero extra para complementar los magros ingresos que los jugadores recibían como obreros textiles, peones de construcción o choferes de transporte público. Quizá por ello este club adopta una forma organizativa colectivista o cooperativa, donde algunos jugadores, crecientemente idolatrados por los hinchas, manejaron directamente el club sin mayor diferenciación de roles; una especie de comunidad o familia extendida fuertemente cohesionada por vínculos de amistad, vecindad o parentesco ficticio. Muchos jugadores fueron reclutados a través de redes étnicas o de barrio, y con una cultura de participación colectiva que los hizo conocidos como los «Íntimos de La Victoria»: metáfora de un grupo de amigos y compadres entrañables que crecieron juntos en el barrio, haciendo adobes de barro o trabajando en las fábricas, capaces de vencer a cualquiera, incluso a los patrones o a los jóvenes blancos de los clubes de élite. Pareciera que el Alianza Lima de esos años cultivó algunas características organizativas a semejanza de las viejas cofradías religiosas de los esclavos negros o de las sociedades de ayuda mutua de artesanos y trabajadores. Desde este núcleo social y cultural, el Alianza Lima, gracias a la habilidad de sus jugadores, que practicaban un estilo de juego basado en el virtuosismo técnico alejado del juego físico y mecánico de los ingleses e imitadores locales, se convirtió en el mejor equipo peruano de esos años, derrotando incluso a los equipos extranjeros que pasaban por Lima en gira por América del Sur. La superioridad del Alianza Lima en el terreno competitivo permitió que los negros y mestizos reivindicaran su derecho a representar al Perú en el campo de juego. En efecto, cuando los clubes extranjeros vencían e incluso goleaban a los clubes peruanos de las élites blancas, el Alianza Lima se encargaba de «defender el honor patrio». De esta manera, desde los sectores urbano-populares, al igual que las guerrillas indígenas de los Andes centrales durante la Guerra del Pacífico, 240

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