Ese gol existe 2da edición

conmiseración y solidaridad con ellos pasara a formar parte de un ente — el patronato de presos— que podía influir sobre sus solicitudes de indulto, traslado u otros aspectos de su situación legal. En otras ocasiones, los pedidos eran mucho más directos: indultos, mejoras en sus condiciones de vida o cambios en la legislación penal. Aunque el clientelismo no fue la única estrategia que los presos desarrollaron para enfrentar su situación, sí fue probablemente la más común, en parte porque se trataba de una estrategia ampliamente difundida en la sociedad peruana, y en parte porque para los presos era probablemente la que menos riesgos implicaba. Es al interior de este juego de relaciones de clientelismo que el fútbol pasa a adquirir una dimensión más instrumental que la meramente deportiva o de control social. Los presos no solo participaban de las actividades deportivas programadas durante los eventos mencionados anteriormente, sino que se convencieron de que organizándose en clubes y estableciendo las bases para una relación de clientelismo más permanente con las autoridades, podrían obtener diversas ventajas. Así, empiezan a proliferar diversos clubes deportivos dentro de las prisiones con ese propósito: el Club Deportivo Adán del Río, formado en 1928 en El Frontón, y que tomó el nombre del propio director de la prisión, es un buen ejemplo de esta tendencia161. En mayo de 1930, el secretario de dicho club, Armejo Rivera, dirigió una carta al director general de prisiones, Bernardino León y León, pidiéndole apadrinar la bendición de la Santísima Cruz, acto que tendría lugar luego de la misa por la salud del presidente Leguía. Pocos meses después, el mismo Rivera encabezó las 28 firmas que acompañaban una carta al presidente Leguía en la que proclamaban lo siguiente: Que, aprestándose su ilustrado, prestigioso y americanista Gobierno a encabezar la celebración continental del primer centenario de la muerte de Simón Bolívar, en el próximo diciembre, se avecina con ello el caso de que todos los peruanos coadyuven en el fausto suceso, dando muestras y haciendo estremecida profesión de fé en una amplia, recta y engrandecedora observancia del precioso legado democrático y de sana convivencia social que los próceres de nuestra libertad sublimados por el genio del Libertador nos legaron. Que podria propisiarse un muy significativo aspecto de este edificante movimiento cívico facilitando una oportunidad para refrendar su buena disposición de espíritu hacia la sociedad y hacia la patria a los penados que, durante un suficiente período de prueba trascurrido en los establecimientos represivos y correccionales de la república, han acreditado unos que, no obstante 223

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