Ese gol existe 2da edición

a su vez, ayuda a cultivar «sentimientos nobles». El deporte, agrega, «científicamente es uno de los factores de la vida ya sea en el anciano, joven o niño». Dejar a los presos con solo un canchón «tiene que traer infaliblemente graves consecuencias para la salud». Finalmente, dice, los ejercicios al aire libre son una «necesidad imperiosa para la salud», y a la vez creadores de una «raza vigorosa», como ha sido el caso de países como Inglaterra, Alemania o Estados Unidos, donde existen «hombres fuertes, realistas y emprendedores». Resulta claro que el discurso del preso Faustino Navarro utilizaba la retórica elitista respecto a la importancia del deporte para la buena salud física y mental, para la formación de hombres «fuertes» y «emprendedores», e incluso para la mejora de la raza, con el objeto de cuestionar la idea de suprimir la pampa del Tahuantinsuyo y obligar a los presos criollos y andinos a compartir el mismo espacio. Convencidos de que el argumento racial antagonista —aquel que exigía dos pampas para que cada grupo practique deporte por separado— no tendría eco entre las autoridades, los presos utilizan un discurso que las autoridades no podrían cuestionar: el deporte es bueno y, de hecho, ayuda a mejorar la raza — entendida como «raza» criolla, naturalmente—. Con ello, trataban de presionar a las autoridades, quienes, si bien teóricamente veían con buenos ojos la práctica del deporte, en los hechos querían asegurarse que el fútbol no se convirtiera en una fuente de entretenimiento o indisciplina que, en última instancia, otorgara ventajas a los presos y subvirtiera la autoridad de los administradores de la prisión. Como dijera el director de la escuela de presos, «ambicionar más campos deportivos sería convertir la penitenciaría en un club de deportes, o algo parecido. La penitenciaría, antes que todo, es una prisión». Es esta tensión entre el afán de hacer un uso controlado del deporte por parte de las autoridades y el deseo de los presos por participar de la toma de decisiones, lo que queda al descubierto en este incidente. Que el conflicto girase en torno a la práctica del fútbol, revela lo importante que era en la administración del tiempo y el espacio carcelarios. No conocemos el desenlace de este conflicto. Todo indica que no se construyó el aula planeada —lo que podría ser explicado no solo por la resistencia de los presos sino también por las dificultades económicas e, incluso, por algún cálculo de las autoridades respecto a las tensiones que surgirían necesariamente entre criollos y andinos si fueran obligados a compartir la misma pampa—158. Lo más interesante de este episodio, sin 220

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