32 VI «Historia de una separación, por Edilberto Picalibros, verano de 1974. Dedicado a mi querida Ofelia. Si algún día esta historia fuera leída por algún humano, empezaré por decir que cuando un ratón viene del otro lado del mundo equivale a decir que un hombre viene de la Luna. Nuestra huida fue motivada por la segunda gran guerra. La familia Picalibros se había dedicado, por muchos años, a estudiar la historia de los roedores en nuestro planeta. Instalados por décadas en el barrio de Baixa, las librerías y las bibliotecas del barrio cultural de la ciudad nos proporcionaron importantes libros de zoología dedicados a cuanto tipo de mamífero roedor existe. El abuelo de nuestro tatarabuelo, el ilustre Aristóteles Picalibros, el más famoso ratón de biblioteca que Lisboa haya conocido, sabía cada una de las características de la familia rodentia, desde las más comunes, como el tener dientes incisivos frontales grandes y afilados que crecen continuamente, hasta aquellas propias de cada grupo, como aquella que hace que los cricetidae tengan las mejillas extensibles y puedan almacenar en ellas semillas, lo que los convierte en un peligro a la hora de repartir raciones en tiempos de crisis; o el beneficio que representa naufragar con un primo capybaridae, cuyas patas adaptadas para nadar pueden salvarte la vida. Saber quiénes éramos le permitió a nuestro eminente ancestro darse cuenta de que la gran guerra estaba dejando sin alimento al este y centro de Europa y que, acorralados por
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