15 de alguna obra con sus mejores trajes para disfrutar la magia de algún drama o del ballet. Aquella mañana, papá dejó sobre la mesa el borrador de un libro que estaba haciendo sobre la llegada de nuestra familia a Lima. Le pidió a mamá que lo fuera leyendo en sus tiempos libres y le diera su opinión o le anotara cosas que ella creía que faltaban. Prepararon el desayuno juntos. Como de costumbre, papá lo tomó antes porque debía ir a imprimir las noticias de aquel especial día. Cuando llegamos a la mesa con mis hermanos, él ya se estaba despidiendo de mamá. Aprovechó para despedirse de nosotros no sin antes advertirnos que nos portáramos bien y acabáramos toda nuestra comida. Yo estaba alegre ese día. Faltaba poco para el estreno de una gran obra: la primera actriz de la ciudad interpretaría a Estrella Alegre, la hija predilecta del inca Pachacutec, del que sabía por mis clases de historia. Como siempre ocurría antes de un estreno, mis hermanos y yo estaríamos entre bambalinas viendo los ensayos de los actores y de la orquesta, el vestuario, los juegos de luces y el decorado del escenario. Que fuera un drama andino basado en una historia inca me tenía inquieto y expectante. Imaginaba al Sol bajar desde el techo del escenario y ocultarse para que luego descendiese la Luna. Entonces, el operador de las luces elegiría unas en tonos azules que harían resaltar las ropas de lino blanco bordadas en oro de la princesa de cabello azabache que, al brillo lunar, se tornaría zafiro.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx