13 Octubre es un mes muy bonito. Me gustaba ir a la escuela en ese tiempo. Ya no hacía frío. Algunos días, el cielo dejaba de estar gris. Las primeras flores aparecían y a mí se me daba, junto con mi hermano Mercurio, por visitar a papá a la salida de clases. Fue ahí cuando Mercurio empezó a interesarse por los mapas. Esa vez vio cómo el dueño de la imprenta, don Carlos, ordenaba —con el maquinista al lado— los grabados que serían parte de un libro de geografía. Ese señor era como don Jorge. Estoy seguro de que era quien dejaba los pequeños cortes de papel ordenados al lado de la ventana para que papá pudiera tomarlos y llevarlos a la pequeña prensa que había hecho con pedazos sueltos de madera para imprimir los sellos que tenían tallados los mensajes para toda nuestra comunidad. Las noticias daban cuenta desde dónde podíamos encontrar alimento hasta en qué lugar vivían los michifuces más peligrosos, pasando por las tristes noticias acerca de quienes habían perecido en un accidente doméstico, ya fuera de un escobazo, simplemente entre los grandes zapatos de un hombre alto y fornido o entre las ruedas de un triciclo. La Gaceta Ratona era el diario más antiguo de la comunidad roedora de Lima y El Diente Crítico, el dominical más leído de la ciudad. Ambas publicaciones eran hechas por mi padre y sus amigos bajo el amparo de su mecenas, el dueño de C. Z. Impresores, el negocio editorial del buen don Carlos. ¡Ah! Y no podía faltar el programa cultural: papá tenía siempre la programación del teatro (nuestra gran casa) y buena parte de mis amigos y conocidos llegaban al estreno
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