En busca del orden perdido

Hay en esta ciudad un hospital donde se curan los naturales indios, de los buenos que hay en este reino; fundólo la ciudad ques patrón dél; fue el primer administrador Pero Fernández Barchilón que trabajó mucho en la fundación dél y en que los gobernadores le hiciesen merced de renta, y le dieron hasta quinientos pesos de renta en un repartimiento que se llama Cayara. Tiene cinco o seis jubileos, que se ganan en días señalados del año, y los que mueren en él ganan indulgencia plenaria. Susténtase de la dicha renta y limosna con mucho trabajo, porque de ordinario, [son] treinta y cuarenta [los] hermanos que sustenta, digo, enfermos; fundóse año de cincuenta e cinco [1555] (Ribera 1965: 199-200). Por su parte, el licenciado Fernando de Montesinos nos dice en sus Anales que En Guamanga avía una casa donde se curaban pobres naturales y españoles, y no avía forma de ospital, y para alentar la fábrica, nombraron este año, a primero de Enero, maiordomo dél, y fue a Juan de Mañuelo, Alcalde ordinario y primer Maiordomo deste ospital; nombraba también a todos los Oficiales y Curas; poco a poco se fue haciendo i acaudalando alguna renta; el anno de 1560 se le aplicaron unas casas de Fernando Saavedra; sirvieron mucho tiempo los clérigos este ospital, y a 8 de Agosto pidió Fray Francisco de Morales, Provincial de San Francisco, quanto quería administrar con sus frayles el ospital, porque estaba allí cerca, y el Cabildo le concedió licencia para ello y para administrar los Santos Sacramentos; esto fue el 8 de Agosto de 1560 años y después por algunos accidentes se dio a los frayles de San Juan de Dios que oy le tienen (Montesinos 1906: 238-239). La vinculación entre los franciscanos y el hospital fue, como podemos apreciar, muy estrecha. Así se mantuvo hasta 1630 cuando los frailes de San Juan de Dios tomaron la posta. Según el Dr. Miguel Rabí Chara, gran conocedor de la historia de los hospitales en el Perú, la edificación del Hospital naturalmente como las grandes obras, fueron en un principio sencillas, de bases de piedra, paredes de adobe, techos de madera cubiertos con tejas debido a las constantes lluvias; salas o enfermerías simples, con pisos entablillados de madera, camas igualmente de madera; servicios básicos de cocina, lavandería, ropero, vestuario, botica, etcétera, y lo más importante, fue contratar los servicios profesionales de un médico para atender toda clase de dolencias, de un cirujano reconocido y aprobado para las intervenciones quirúrgicas que debía hacer y cumplir las órdenes del médico; de un boticario encargado de elaborar las formulas y simples y compuestos necesarios para la curación; de los auxiliares o asistentes encargados de la limpieza e higiene de los enfermos, darles los alimentos y las medicinas a sus horas establecidas, etcétera, esto es toda una organización que se fue desarrollando en forma progresiva, de acuerdo con las necesidades. 94

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