En busca del orden perdido

indio Felipe Guaman Poma de Ayala cuya presencia tanto en el texto como en los dibujos es particularmente notoria. A las innumerables coincidencias ya conocidas en ambos textos, ahora, a la luz del manuscrito Galvin, es posible identificar la existencia de grandes parecidos entre la mayoría de los dibujos de este documento y los de la Nueva Corónica. Aunque en el primero son a color, tal es la semejanza y tan diferente es el estilo de colorearlos en relación a otros de corte más occidental que figuran tanto en este mismo manuscrito como en el de Wellington, que a todas luces un indígena debió estar de por medio.14 Para mí, este indígena debió ser el mismo Guaman Poma, y quizá otros miembros de su familia, pues dentro de los cánones aparentemente indígenas se dan algunas variantes estilísticas. Es dable esta colaboración familiar pues aun hoy existen talleres de artesanos, como los del barrio cuzqueño de San Blas, que tienen esta peculiaridad. En efecto, la presencia de todos estos parecidos sugiere que Guaman Poma y su familia fueron estrechos colaboradores de Murúa. Incluso es dable pensar que ellos pudieron actuar de amanuenses del fraile pues curiosamente las veces que aparece el apellido de este sacerdote en el manuscrito irlandés está escrito como «Morua», que es como figura en la Nueva Corónica y en aquella carta-borrador de los curacas cuzqueños apoyando su publicación. Esta forma de escribir este apellido contrasta con el modo como aparece en el manuscrito Wellington y en algunos documentos firmados por este sacerdote. En todos estos casos este apellido aparece escrito como «Murua» que es como todavía subsiste en la provincia española de Guipuzcoa de donde fue oriundo el mercedario. El que por 1590, que figura como fecha del manuscrito irlandés, Guaman Poma diese muestras de contar con dotes artísticas, puede ser confirmado por tres dibujos que se encuentran insertados en el expediente de un litigio de este cronista contra los curacas de Chachapoyas por las tierras de Chupas, que se inicia por 1589. Es cierto que lo que se conserva de su alegato es una copia del original, pero es tan fiel que los dibujos presentan un estilo muy parecido a los que figuran en la Nueva Corónica (véase fig. 5). 62

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