En busca del orden perdido

contraria (Zorrilla 1977) sobre un litigio por unas tierras ubicadas en Chupas, que discurre a lo largo de esta década final del siglo XVI, es posible deducir que algo del contenido de su crónica ya está presente en la argumentación que presentó a las autoridades judiciales de aquella época.8 1.2. Vínculos con Fray Martín de Murúa Un nuevo derrotero para confirmar la aseveración de Guaman Poma de haberle tomado cerca de treinta años escribir su crónica se deriva de un manuscrito que tuve la oportunidad de descubrir en Irlanda del Sur, luego de veinticinco años de seguirle el rastro. Se trata del original inédito de la copia de Loyola de la Historia del Origen y Genealogía Real de los Reyes Ingas del Pirú del mercedario Fray Martín de Murúa. Este manuscrito, el cual he bautizado con el nombre de Galvin para honrar la memoria de su dueño, en su portada tiene como fecha 1590, aunque hay que admitir que, al igual que la Nueva Corónica, se advierten algunas adiciones que permiten extender su redacción hasta el año 1600. Más aún, entre las ciento trece acuarelas que acompañan al texto es posible identificar unas veintidós9 que han sido pegadas en algunas páginas de este manuscrito y han encerrado cada cual textos escondidos. Estas adhesiones sugieren la posibilidad de haberse contado con borradores antes de 1590. Todavía más, ellas tienen el singular mérito de sugerir que debió haber existido un vínculo entre Guaman Poma y el mercedario antes de 1590 porque dichas acuarelas revelan el mismo estilo de diseño del cronista indio, al igual que la mayoría de aquellas ciento trece que acompañan al texto.10 Que Guaman Poma y Murúa se conocieron aflora de manera fehaciente en cinco alusiones al segundo de los nombrados en la Nueva Corónica (517 [521], 611 [625], 648 [662], 906 [920] y 1080 [1090]). Cuatro de ellas tienen como escenario la actual provincia de Aimaraes del departamento de Apurímac. El tema común son los atropellos a los indígenas que cometía este sacerdote, los cuales Guaman Poma llega hasta a dibujar, como el momento en que golpea con un palo a una india que está tejiendo (Guaman Poma 2001: 647 [661]; véase fig. 2) y acusarlo de haberse querido robar a su mujer (906 [920]). La razón aducida para la presencia de este sacerdote en esta zona es que era comendador del pueblo de Yanaca y «...cura dotrinante de Pocouanca, Pacica, Pichiua...» (Guaman 55

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