En busca del orden perdido

Esta deducción solo sería plausible en la medida en que se tuviese la relación de todos los corregidores que sucedieron a Mendoza y a Monzón en la zona hasta 1608, que es cuando, según un documento citado por Padilla, Monrroy figura, como muchos ex-corregidores, elegido en el cargo de alcalde ordinario de Lima. Finalmente, tampoco estamos de acuerdo con Padilla cuando, sobre la base del hecho que Guaman Poma al parecer no fue reconocido por la gente a su regreso a Sondondo en 1611, sostiene que este tendría que haber dejado de desempeñar el cargo de administrador teniente de corregidor de esta provincia antes de 1583 (Padilla 1979: 59-60), en que supone ocurrió la expulsión que motivó el inicio de la Nueva Corónica. Una prueba contraria bastante contundente es que en el litigio por las tierras de Chupas, publicado bajo el título Y no ay rremedio, figura ostentando este cargo en 1597. En consecuencia, me parece completamente infundado pensar que la cita de la página 809 [823], donde Guaman Poma, hablando en tiempo presente, señala que es administrador protector y teniente de corregidor, tenga que haber sido escrita por 1583 y que pueda ser tomada como un hito temprano en la confección de la crónica, como lo sugiere Padilla. Todavía queda mucho por investigar para determinar el momento exacto de aquella expulsión y su posible estímulo en la redacción de la Nueva Corónica. Hasta el momento, el único apoyo con que cuenta el año 1583 como inicio del proceso de redacción de la Nueva Corónica es la afirmación del mismo Guaman Poma de que le tomó cerca de treinta años escribir su manuscrito. En verdad, para estar seguros de que Guaman Poma, efectivamente, comenzó a escribir su Corónica en 1583, nos faltan todavía muchos cabos por atar. Por lo demás, él mismo no siempre dice que le haya tomado treinta años. Ya hemos visto que también afirma que fueron veinte años el tiempo que le demandó la redacción de su documento. A mi modo de ver, esta afirmación es más plausible pues nos remite a 1593, que es una fecha cercana a la construcción del puente de Abancay por García Hurtado de Mendoza que, como mencionamos en la página 49, describe en tiempo presente. Por otro lado, gracias a la publicación de su versión en Elías Prado Tello y Alfredo Prado Prado (1991, 2001) y aquella de la parte 54

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