En busca del orden perdido

los reyes Incas. Sobre esta base, Zuidema sugiere que la imagen de sucesión de los supuestos personajes que encarnaban estos nombres debería ser revisada. Como explícitamente lo señala: «No se puede suponer fácilmente que los gobernantes sucesivos fundaron su propia panaca y que, por lo tanto, la organización del Cuzco era incompleta e inoperativa hasta que terminara el reinado del décimo gobernante» (Zuidema 1995: 224). Para él, «los gobernantes incas no constituían realmente una dinastía, sino que eran más bien representantes y líderes de grupos sociales […] es posible que en algunas instancias los nombres de los gobernantes no hayan sido nombres propios sino derivados de los grupos a que pertenecían» (Zuidema 1995: 223). Y más tarde concluye: «Probablemente, esta historia inca era del todo mítica. En la visión inca, los objetivos de su historia no eran tanto dar una imagen del pasado cuanto reflejar el sistema de la organización social del Cuzco» (Zuidema 1995: 363). La idea de usar el sistema de los ceques como un punto de partida para este tipo de análisis fue en sí misma muy original. De lo que sabemos, Paul Kirchhoff fue el primero en reconocer la importancia de este sistema para la comprensión de la organización social inca, aunque no llevó más allá sus investigaciones (Kirchhoff 1949: 949). Para Zuidema ha sido el tema central para su argumentación. Su análisis lo llevó a sostener un punto de vista con el cual estamos plenamente de acuerdo, como cuando dice: «La única posibilidad de lograr una evaluación bien fundamentada de la imagen histórica proyectada por Rowe y Rostworowski sería aclarando la naturaleza real de la organización del Cuzco y determinando en qué medida se puede interpretar de otra manera el material utilizado por ellos en sus reconstrucciones históricas» (Zuidema 1995: 87). A través de la interpretación de la organización del Cuzco, Zuidema sugiere ideas muy útiles (para entender la actitud andina hacia el pasado) que debo reconocer han influido en mí. Esto se podrá comprobar a través de los dos últimos capítulos de este libro. Resumiendo, con referencia a las diferentes aproximaciones a la historia inca, podemos decir, en primer lugar, que la tendencia general ha sido 39

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