En busca del orden perdido

los informes de los indígenas, tal como habían sido suministrados a los cronistas, podían ser utilizados de la misma manera que los escritos confeccionados bajo la tradición historiográfica occidental. Desde este punto de vista podríamos decir que todavía existe una gran afinidad entre muchos historiadores modernos y los cronistas de los siglos dieciséis y diecisiete. Sin embargo, algunos investigadores más familiarizados con las variedades de fenómenos culturales, y más particularmente conscientes de la transmisión cultural y mecanismos sociales en las sociedades ágrafas, ofrecieron serias dudas a tal aproximación. Ya desde 1894 el investigador alemán Eduard Seler planteó la cuestión de que la dinastía de los Incas presentada repetidamente en los textos históricos podía ser meramente ficticia. Sus dudas surgieron de su análisis de las categorías de los grupos sociales que eran significativos para la organización del Cuzco (Seler 1915). Max Uhle, en «Los orígenes de los Incas», negó la existencia de una dinastía de reyes Incas y la consideró solamente como una expresión de meras jefaturas de las distintas panacas. Sin embargo, el material que recogió sobre los grupos sociales del Cuzco lo usó para su reconstrucción histórica (Uhle 1912). José Imbelloni fue el primero en abordar específicamente el problema de la «historia» entre los incas en su libro Pachakuti IX: el Inkario Crítico. Este estudio se mantiene como uno de los más serios intentos por establecer una crítica histórica de los documentos que recogieron las tradiciones indígenas. Como uno de los primeros requerimientos para entender las tradiciones indígenas sostuvo que debemos «despojarnos de las teorías, sistemas y conceptos propios del momento en que vivimos, y luego, con infinita paciencia, sentido de orden y elasticidad de la mente, penetrar en el contorno espiritual del pueblo que las produjo, en el momento respectivo, hasta que nuestro ser interior quede impregnado de esa específica forma mental y afectiva» (Imbelloni 1946: 262). Este autor ofreció uno de los mejores análisis sobre la representación del tiempo entre los incas e indagó sobre el simbolismo del número «10» y sobre el significado de la división dual de la lista dinástica. En su análisis combinó su conocimiento en el campo de la antropología, historia y 36

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