En busca del orden perdido

Una ventaja adicional que le suministraba este modelo a Guaman Poma es que le permitía encapsular al tiempo en divisiones que podían ser vistas como unidades autónomas unas de otras. Una muestra inicial de ello nos la da otorgando de manera independiente, al igual que con la organización del espacio (véase p. 223), series de cinco edades con duraciones semejantes tanto a las del mundo español como a las del indígena. Otra adicional es que, por un lado, a las cuatro primeras edades las puede conceptuar como si fuesen cinco y, por otro, presentar a la idolátrica edad de los incas como independiente de las cuatro primeras edades y, además, extenderlas, según un cauce decimal, para que en una novena edad encajen los ordenadores del mundo en las tres previas al desorden traído por el encuentro entre los dos mundos y, en una décima, la posibilidad de un orden utópico (véase p. 232 y 233). Finalmente, gracias a la duración simbólica del conjunto de las cinco edades, puede calcular en años la antigüedad de los mundos que presenta paralelos y de las distintas etapas. Acometer esta audaz conjunción de modelos temporales, que son bastante incompatibles, no pudo dejar de encerrar numerosas inconsistencias que, en algunos casos, Guaman Poma intenta conciliar pero que, en otros, quedaron soslayadas. Una primera fue proclamar vínculos sucesorios del mundo indígena con el cristiano cuando por otro lado este era visto como independiente del indígena. Otra, el presentar a los indígenas andinos como independientes de los incas como si estos no fueran parte del mismo mundo e inquilinos de una edad previa a la etapa colonial. Una más, caracterizar la cuarta edad como una de conflagración endémica, pero situar a la vez en ella a un principio de orden equivalente al Inca encarnado en su ancestro Capac Apo Guaman Chaua. Son precisamente inconsistencias de esta naturaleza, sumadas a sus cálculos sobre la duración del mundo o la distancia a determinadas localidades allende el mundo andino, las que me reafirman sobre la condición de indio que debió tener el autor de la Nueva Corónica. Asimismo, ellas me llevan a concordar con Nathan Wachtel cuando dice que Guaman Poma percibe el mundo colonial a través del sistema espacio-temporal indígena, y su ideología legitima el retorno a un orden primordial. Los aportes de la cultura occidental están subordinados al mecanismo de una lógica preexistente, que 319

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