En busca del orden perdido

vencidos y es eso precisamente lo que Guaman Poma me enseñó, permitiéndome dar sentido a un cúmulo de materiales provenientes tanto del pasado como del presente, que hice desfilar a lo largo de aquella compilación. Al optar por esta perspectiva, me puse en las antípodas de las ciencias sociales de aquel momento, que estaban doblegadas por la teoría de la dominación o la dependencia, la lucha de clases, los efectos deletéreos del capitalismo y, en fin, por todo un cúmulo de nociones homogeneizantes que no dejaban ningún resquicio abierto para el reconocimiento de los matices étnicos. Hoy, esto último se admite, finalmente, e incluso se le lleva a extremos chauvinistas como ocurre con algunos movimientos nacionalistas e indianistas que creen que el mesianismo puede ser la alternativa a la globalización. Esto último yo no lo creo, pero de lo que sí estoy convencido es que consustancial a la democracia es el reconocimiento de la diversidad, y que todos los que forman parte de este sistema político deben de tener los mismos derechos y obligaciones. Agradecimientos Entre las personas que me han ayudado a materializar este libro debo mencionar, en primer lugar, a Peter Riviére, mi asesor en la Universidad de Oxford, por sus atinados consejos a lo largo de la preparación de la tesis de B. Litt. The Idea of History in Felipe Guaman Poma de Ayala (1970), que sirvió de base para esta obra. Un poco más distante, pero íntimamente presente en el desarrollo de mi investigación, está R.T. Zuidema que me ofreció el primer estímulo en mi interés por la representación andina de la historia. A Ximena Fernández Fontenoy, un especial reconocimiento por su paciente y acuciosa corrección del manuscrito antes de su ingreso a la imprenta. Igualmente, a Marco Curatola Petrocchi por abrirme las puertas de la Colección Estudios Andinos y a Celia, mi esposa, por su apoyo constante, no solo en esta, sino en todas mis investigaciones. Finalmente, entre las instituciones que de una u otra manera han dado su concurso para que esta publicación sea posible están la UNESCO, que financió mis estudios en la Universidad de Oxford entre 1967 y 1970, el Centro Getty de California que me cobijó por tres meses a fines del 2007 como Visiting Scholar, el Banco de Crédito que ha hecho un aporte 31

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