económico sustancial para la impresión y autorizarme la publicación de algunas fotografías que poseen, y, la biblioteca Real de Copenhagen por permitirme publicar algunas figuras de la digitalización que han hecho de El Primer Nueva Corónica y Buen Gobierno y la Pontificia Universidad Católica del Perú, mi alma mater, por permitir alejarme por dos años de mi quehacer docente para completar este trabajo y otro relacionado con la obra de Fray Martín de Murúa. La tesis de 1970 la dediqué a la memoria de mi padre quien acababa de fallecer. Ahora este libro se lo dedico tanto a él como a mi madre, que dejó de acompañarme hace poco, por el inmenso cariño que supieron profesarme y por la magnífica educación que trataron de inculcarme. 1 También por aquel entonces José María Arguedas y Josafat Roel Pineda (Arguedas 1964) habían dado a conocer a este personaje mítico, pero en relatos ayacuchanos que tenían un contenido mesiánico que estaba ausente en las versiones de los q’eros (Ossio 1984). 2 Aunque desde el 2001 gracias a la gentileza de la Biblioteca Real de Copenhague, un facsímile de esta tesis ha sido colgado en la página web que esta biblioteca ha organizado para difundir la obra de Guaman Poma. Siguiendo el patrón de la versión digitalizada, que a su vez se basa en la edición de Siglo XXI, he ordenado la paginación de la Nueva Corónica en las citas que hago de ella poniendo la doble numeración que luce cada página en el original y entre corchetes la sugerida por los autores de aquellas ediciones. 3 Entre los reparos que le hago a su trabajo es no respetar el modo como el cronista indio escribía su nombre el cual no le ponía «h» ni acentuaba la «a» y, en segundo lugar, no haber aportado algo adicional a lo que he dicho en varios de mis trabajos sobre el juego que Guaman Poma hace entre la sonorización de la abreviatura «yna» y la palabra «yndia» para deducir que esta última significa «tierra en el día». Debo añadir, además, que el último capítulo de la tesis de José Cárdenas (1998) encierra un enfoque semejante llegando a conclusiones parecidas. 4 En el manuscrito Galvin la numeración que aparece en el índice corresponde a folios y no a páginas de modo que como los dibujos casi siempre figuran en el verso el número de la paginación termina correspondiendo a un recto que casi siempre es el que lleva el texto. En este caso no se podría decir que el texto sigue al dibujo porque generalmente se dan muchas discrepancias entre ambos. Ello sería consecuencia de que texto y dibujos no siempre parecen ser del mismo autor. 5 También me llama la atención que si Fray Buenaventura de Salinas y Córdova lo copió en toda esta parte relativa a las edades del mundo y la sucesión de los Incas, por qué los años que da para cada uno de estos gobernantes son diferentes de los de la Nueva Corónica. Por qué razón no fue tan fidedigno como el autor de los cuadros de los Incas (véase fig. 6 a, b y c) que sí reproduce fielmente la información que el cronista indio da sobre los años que duró cada monarca cuzqueño. ¿Es que Fray Buenaventura 32
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