En busca del orden perdido

andina, teñido de consideraciones nativistas, su propuesta no fue muy diferente a la que modelaba la vida en las colonias selváticas: retornar a los principios que guiaban a la sociedad incaica anteponiendo la agricultura como fuerza económica y distintas expresiones colectivistas. Por tres veces se presentó a las elecciones. Es cierto que no ganó, pero llevó al Congreso de la República a varios de sus seguidores. Todo mesianismo deja margen para un lenguaje secular que puede contaminarse de consideraciones pragmáticas. Lo importante es no dejar que estas últimas traicionen los principios que lo sustentan. Y este creo que fue el caso del discurso de «Buen Gobierno» que manejó Guaman Poma, según alcanzo a visualizar siguiendo aquella perspectiva que me permite ver en su pensamiento no una «behetría mental», sino uno tan racional como cualquier otro, aunque cifrado en categorías diferentes a las de los europeos que impusieron el sistema colonial en los Andes. El Primer Nueva Corónica y Buen Gobierno de Felipe Guaman Poma de Ayala es, a mi modo de ver, una expresión grandilocuente de la capacidad creativa de un hombre andino, que aunque manejó los instrumentos comunicativos que le brindó la cultura dominante, no se dejó doblegar por ella. Que es una obra mestiza, lo es, pero, como lo notó Nathan Wachtel, su mestizaje es muy diferente al de los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega. Para mí, su mestizaje es como el de muchos pobladores de las comunidades quechuahablantes que siguen viviendo en las alturas y los valles interandinos del Perú, Ecuador, Bolivia, norte de Chile y quizá noroeste de Argentina; o como aquel de migrantes como Ezequiel Ataucusi Gamonal, creador de una organización religiosa nocatólica peruana cuyo crecimiento ha sido más vertiginoso que el de otras agrupaciones religiosas de corte evangélico. Dadas estas cualidades, y mis ansias por comprender la cultura andina, convertí a este personaje ayacuchano en una especie de lazarillo que me guiara ayudándome a ir más allá de la vestimenta occidental con que la globalización ha ido recubriendo a los descendientes de las culturas prehispánicas. Primero me acompañó a la región de los Rucanas Antamarcas donde en el pasado tuvo casas y terrenos. Allí, en una de las comunidades que todavía conserva el nombre de Andamarca, permanecí 29

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx