En busca del orden perdido

Las cinco edades del mundo 1. Las edades del mundo en la tradición europea Derivándose nuestro conocimiento sobre la religión y cosmologías prehispánicas principalmente de testimonios escritos gestados a partir de la invasión europea, siempre habrá investigadores que duden de la naturaleza autóctona de muchas creencias. Una de ellas, la concerniente a la existencia de una división del devenir del mundo desde sus inicios en cinco edades, ha sido bastante cuestionada en los últimos tiempos. Un detonante poderoso al respecto fue un artículo de John Rowe donde demuestra que una descripción sobre este tema hecha por el cronista Fray Martín de Murúa fue copiada casi al pie de la letra de una versión, basada en tradiciones mexicanas, escrita por el cronista Francisco López de Gómara (Rowe 1987). Que a diferencia del texto derivado de México el mercedario añadiera «deste quinto sol tenían gran cuenta y lo tenían pintado y señalado en el templo de Curicancha y puesto en sus quipos hasta el año de 1554», ha dejado de llamar la atención. Lo que interesaba era destacar que era un plagiario y que su pecado arrastraba la imposibilidad que también los antiguos peruanos pudiesen haber coincidido con los mexicanos en semejante creencia. Que otros cronistas como Blas Valera, Montesinos y unos más que mencionamos en el capítulo anterior hayan aportado evidencias a favor de esta creencia no ha tenido mayor relevancia. En estos casos sus testimonios han sido descartados por ser muy tardíos. Incluso, con el propósito de restarle autoctonía a la descripción que hace Guaman Poma de esta creencia, se ha llegado a sostener que ella pudo ser el producto de la influencia que algunos europeos como Hieronimo de Chaves pudieron ejercer sobre nuestro cronista (Barnes 1993). 280

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