En busca del orden perdido

26 El texto entre corchetes está tachado. 27 Así como la imagen del desorden se da por la fusión de los principios hanan y urin (alto y bajo), la imagen del orden se da por la separación de los mismos principios a través de un mediador y por la asociación de los indios con una posición hanan y los españoles con una posición urin (véase fig. 47), es decir, por el retorno de estos principios a su posición original. Esta misma imagen del orden ha subsistido hasta nuestros días; así, al preguntarle Alejandro Ortiz a Juan Coleto, de la comunidad de Vicos, acerca de cómo vivían los muertos en el cielo, este respondió: «Solo el alma. El cuerpo se acaba en la sepultura. ¿Qué cosa hará el alma? Dicen que trabaja donde nuestro Dios. Como aquí trabajamos sembrando, seguro que así es. Como acá siembran. Los ricos están allá con la cabeza envuelta, llenos de vergüenza, en cambio los que somos pobres acá, gozamos de todo lo mejor. Acá trabajamos con la yunta, allá así trabajan los ricos. A los mistis y señores allá los indios los hacen trabajar a punta de chicote. Como ellos nos hacen trabajar aquí, en el otro pueblo nosotros les hacemos trabajar a ellos» (Ortiz 1970: 37). Esta misma presentación del orden como una inversión simétrica del desorden se halla igualmente testimoniada en el cuento quechua «El sueño del Pongo» de José María Arguedas (1965). Este cuento se lo narró en Lima un comunero de la provincia de Quispicanchis (Cuzco). Según este cuento un pongo (sirviente indígena de un mestizo) sueña que muere él y su patrón y se presentan desnudos ante San Francisco. Este último ordena que un ángel hermoso y resplandeciente unte de miel al patrón y que un ángel viejo y de poco valor unte al pongo de excremento y cuando todo lleva a aparentar que el recompensado es el patrón, San Francisco da la orden que se laman el uno al otro despacio y por mucho tiempo, y rejuvenece al ángel viejo para que vigile el cumplimiento de su voluntad. 28 En la mitología andina el guaman (o halcón) generalmente aparece asociado con la esfera celeste (hanan), mientras que el poma (o puma o león americano) tiene un carácter telúrico (urin). Así, en el Cuzco «...tenemos la fortaleza de Sacsahuaman. Sacsahuaman es águila real coronando la ciudad que representó en su plano a un puma...» (Zuidema 1967: 51). 279

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