En busca del orden perdido

este movimiento y el que hizo más por extirparlo. Como señalamos, los prosélitos de este movimiento creían que las huacas que habían sido destruidas por los españoles habían resucitado y se habían agrupado alrededor de dos huacas importantes: Pachacamac y Titicaca, y que estaban venciendo al Dios de los cristianos y que los conquistadores serían barridos por las enfermedades o por el desborde del mar. Además, decían que porque ya no se les hacía sacrificios a las huacas estas estaban hambrientas y molestas y, si los indígenas no retornaban a adorarlas, ellas matarían a los negligentes; pero si las adoraban, entonces gozarían de prosperidad, gracia divina y salud. Pero, para conseguir esto, los indígenas debían ayunar por algunos días, evitar la sal, el ají, tener relaciones sexuales, el maíz de colores, la comida y los vestídos de Castilla, entrar a las iglesias y, en general, todo el ritual cristiano, incluyendo el uso de nombres de santos. Habiendo cumplido estas condiciones, quedaban listos para someterse a algunos ritos de iniciación que consistían en bailar sin descanso hasta caer en éxtasis y luego, cuando volvían en sí, decían que estaban poseídos por alguna huaca: «Una vez iniciado, el predicador se lanzaba ardientemente a su obra, y con la disyuntiva de la vuelta a ‘los tiempos de Inga’ o la transformación en animales, conseguía del indígena la adhesión inmediata» (Millones 1964: 137). El líder de este movimiento fue un tal Juan Chocne y lo dirigió desde el repartimiento de Laramati. «El se decía portador de alguien a quien nadie sino él podía ver; este dios, verdadero sustentador de la raza humana, hablaba por boca del profeta y entre sus poderes tenía el trasladarse de un lugar a otro mediante una canasta surcaba los aires. Formaban con Chocne el núcleo dirigente del Taki Ongoy, dos mujeres que habían tomado los nombres de Santa Maria una y María Magdalena la otra, utilizando para el movimiento el prestigio de estas figuras cristianas» (Millones 1964: 137). El nombre de este movimiento, Taki Onqoy, según aparece en los documentos españoles, es todavía materia de investigación, especialmente en tanto que ni siquiera sabemos el significado completo del concepto onqoy (enfermedad) dentro del contexto andino. Además, hay una serie de puntos que requieren explicación, como por ejemplo el significado otorgado a las huacas Titicaca y Pachacamac, el uso de nombres de santos 273

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